Las inundaciones en la Rúa do Santo, en Lourizán: sin solución más allá del lío de competencias

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

La Rúa do Santo, en Lourizán, llena de lodo, con la iglesia de Os Praceres, al fondo
La Rúa do Santo, en Lourizán, llena de lodo, con la iglesia de Os Praceres, al fondo ADRIÁN BAÚLDE

El Concello de Pontevedra contactará con el ADIF para conocer sus previsiones sobre la obra de los pasos a nivel de Os Praceres

04 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«Nós non podemos facer nada sen o permiso do ADIF». Fue la frase que pronunció este martes el concejal de Obras e Infraestruturas de Pontevedra, César Mosquera (BNG), para referirse a las recurrentes inundaciones en la Rúa do Santo, en la parroquia de Lourizán. Esta es una de las zonas del municipio que más se anegan, junto a la PO-11 (autovía de Marín) y la confluencia de las calles Casimiro Gómez y Padre Fernando Olmedo. Cuesta entender que haya vecinos aislados en la Rúa do Santo cada vez que llueve con intensidad y coincide con la pleamar. Pero el gobierno local argumenta que no puede realizar ningún tipo de obra, más allá de incrementar las labores de limpieza y mantenimiento de sumideros y arquetas, porque los terrenos no son suyos. Son, afirmó, del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), dependiente del Ministerio de Transportes.

Para el Concello dos son los problemas que multiplican las inundaciones en esta calle de Lourizán. Uno es que con la construcción de la variante de Marín, en servicio desde el 2012, el regato que va entubado incrementó su caudal al recoger más agua. Y otro es que la tubería que pasa por debajo del tren en Os Praceres y sigue hacia el mar es insuficiente, al igual que la arqueta. «É unha arqueta pequena e mal conectada», dijo Mosquera. Insistió en que la obra para eliminar los pasos a nivel de la plaza de Os Praceres, que fue adjudicada pero no tiene plazos, impide que se pueda actuar para mejorar el saneamiento en la Rúa do Santo.

El Concello insiste en que si el ADIF declara inejecutable esa obra —que tiene que acometerse por sentencia firme del Supremo—, se abriría un nuevo escenario para poder solventar lo que se hizo mal cuando se realizó la obra del tren al puerto. «Imos falar co ADIF a ver que previsións ten», apuntó. Con anular el tubo de 800, cambiarlo por uno de 1.200 y otras arquetas, la situación mejoraría de forma notable, según el gobierno local. Que estima que el coste de la actuación podría rondar los 250.000 euros. «Non é un obrón extraordinario. A última vez que fomos foi hai quince días, pero unha riada gorda trae restos e ás dúas horas xa está liada», indicó.