Arenteiro y Pontevedra igualan fuerzas en un derbi con poca pólvora

Luis Manuel Rodríguez González
luis m. rodríguez OURENSE / LA VOZ

PONTEVEDRA

Brais Val presiona a Yelko Pino en una acción del derbi de Espiñedo
Brais Val presiona a Yelko Pino en una acción del derbi de Espiñedo Santi M. Amil

Los carballiñeses mejoraron con Aguza y los visitantes amenazaron al final

26 oct 2025 . Actualizado a las 21:59 h.

Arenteiro: Diego García, Jordan, Luca Lohr, Gorka Pérez, Diego Moreno (Fer, min 79), Brais Val (Aguza, min 62), Bastida, Julen Jon, Richarte (Ferreiro, min 79), De Camargo (Llácer, min 46) y Martín Ochoa.

Pontevedra: Marqueta, Garay (Joao Resende, min 65), Montoro, Miki Bosch, Miguel Cuesta, Yelco Pino, Vidorreta, Tiago (Álex González, min 74), Luisao (Víctor Eimil, min 65), Brais Abelenda y Alain Ribeiro (Dani Selma, min 74).

ÁRBITRO: Crespo Puente, del comité cántabro. Amonestó a Gorka Pérez, Jordan, De Camargo, Diego Moreno, Ferreiro, Bastida y a los visitantes Garay y Vidorreta.

INCIDENCIAS: Espiñedo. Buen ambiente en la matinal carballiñesa, con presencia de un buen número de seguidores pontevedreses.

Se ha encarecido la victoria para el CD Arenteiro y el Pontevedra CF en las últimas jornadas, por lo que ambos conjuntos se presentaron en Espiñedo cargados de ambición, si bien no lograron plasmarla sobre el campo y terminaron con sus porterías inmaculadas: 0-0.

La primera entrega del derbi se coció a fuego lento, pese a que la mañana era óptima para disputar un duelo de estas características. Sí se emplearon a fondo ambos equipos en la fase defensiva, dejando pocas grietas, entre las cuales aprovechó la primera un hambriento Martín Ochoa, al rematar fuera el córner botado por Rubén Richarte.

Empezó a inquietar también el plantel pontevedrés en el balón parado y Miguel Cuesta golpeó fuera después de un par de lanzamientos de esquina en los que cargaron el área. El zurdo de Luanco lo intentó de nuevo poco después, pero su tiro le salió centrado y muy fácil para Diego García.

Fue Marqueta el que tuvo que estrenarse a continuación en otro misil de Bastida que no hizo daño al portero visitante. El último arreón antes del paso por los vestuarios fue verde, pero faltó precisión para definir con claridad. Primero fue en un centro desde la derecha de Richarte, que no enganchó Ochoa por milímetros y, después, volvió a acudir al plan de las jugadas a balón parado y el cuero terminó en los pies del propio extremo andaluz, que no logró situarlo entre los tres palos.

En el banquillo de casa aprovecharon la pausa para reformular su carril izquierdo. Lluis Llácer reemplazó al tarjeteado William De Camargo y adelantó a Diego Moreno. Mejoró de modo evidente el Arenteiro, aunque los forasteros pidieron el videoarbitraje de un derribo a Tiago, que el colegiado no concedió.

Aún fue más trascendente el ajuste de la reaparición de Sergio Aguza con la elástica verde. Después un mes y medio en el dique seco, el jugador forjado en la Fábrica del Real Madrid le dio más salida de balón a su equipo. Y eso que ni había tocado el balón cuando un rechace en corto de Marqueta lo cedió Bastida a Martín Ochoa, para que el riojano armara una vaselina casi perfecta, que terminó con el esférico en el travesaño.

Eran los mejores momentos del bloque local, con Diego Moreno muy profundo en su ala siniestra y con Ochoa rematando otro envío que se escapó cruzado por muy poco. Julen Jon aparecía entre líneas y mostraba de lo que es capaz en esa zona. La primera cartulina de revisión de los de casa pidió un derribo al mismo Martín, que el árbitro tampoco rectificó. Domínguez no estaba conforme con lo que veía y también mutó con acierto a los suyos, con las entradas paulatinas de Víctor Eimil, Álex González o Dani Selma. Este último incordió lo suyo a los centrales de verde y en un extraño semifallo inquietó a Diego García, un aviso dio paso a la oportunidad más clara de los de fuera. Fue el viejo conocido Eimil el que mandó un balón a la zona de ariete y Selma cabeceó un esférico que se colaba cuando Diego sacó el planeador y una mano salvadora que lo desvió al travesaño.

El derbi se caldeaba y Bastida hizo temblar la grada del viejo estadio con un obús que Marqueta desvió en otra estirada que opositaba a acción defensiva del día. Al alargue, en principio de nueve minutos, le faltó fútbol y le sobró emoción. El Pontevedra parecía más redondo, ante un cuadro carballiñés que apelaba al retorno de Ferreiro y alguna de sus genialidades. El aura de los granates, especialistas en arañar puntos en tiempo extra, intimidaba un tanto y dos videoarbitrajes tensionaron un choque culminado con una intentona del visitante Resende. Cerocerismo.

Rubén Domínguez: «Cada punto hay que sudarlo con tinta china»

En Espiñedo, el Pontevedra CF volvió a sumar en un campo donde nadie había conseguido hacerlo hasta ahora. El empate frente al Arenteiro deja sensaciones contrapuestas en el técnico granate, Rubén Domínguez, que tras el partido valoró el punto como «importante, trabajado y justo», aunque reconoció que su equipo perdió el control del juego en la segunda mitad.

«En esta categoría cada punto hay que sudar tinta china. El otro día tuvimos que levantar dos goles, y hoy en la primera parte controlamos muy bien el partido, presionamos alto, evitamos su juego corto y generamos muchas situaciones de balón parado. Pero en la segunda parte, tras su primera ocasión, temblamos un poco y perdimos ese control. Fue un partido más roto, una ruleta rusa en la que cualquiera pudo ganar», explicó.

El técnico destacó la actuación colectiva por encima de los nombres, aunque valoró el esfuerzo de jugadores como Cuesta y Luisao: «Hicieron un gran partido, igual que el resto. Somos un equipo de control, y cuando perdemos ese dominio lucimos menos. Pero estoy muy contento con todos, también con los que entran desde el banquillo. Esta plantilla es un lujo». Sobre la lectura global del encuentro, el entrenador pontevedrés fue claro: «Esto no va de merecimientos, va de hechos. Sumamos un punto en un campo donde nadie había ganado, y eso también tiene mérito. Llevamos tres victorias, tres empates y tres derrotas; estamos equilibrados. Cuando no puedes ganar, hay que sumar, y eso también da confianza».

Domínguez, natural de Ourense, vivió una jornada especial en su regreso a la provincia: «Me trae muchos recuerdos de mi etapa en el Ourense CF y en Taboadela. Son partidos bonitos que se disfrutan». De cara al duelo copero del miércoles frente al UD Ourense en O Couto, el entrenador aseguró que el plan todavía está en construcción.