El TSXG impone a un profesor condenado por agredir sexualmente a un alumna el pago de una indemnización

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

De este modo, mantienen la pena de dos años de prisión y los siete de inhabilitación impuestos por la Audiencia de Pontevedra

22 jun 2024 . Actualizado a las 20:27 h.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha condenado al profesor de matemáticas de una academia de Pontevedra a indemnizar a una de sus alumnas con 15.000 euros por agredirla sexualmente de forma continuada. De este modo, la sala coruñesa acordó adicionar a la pena de dos años de cárcel impuesta por la Audiencia Provincial de Pontevedra el pago de esta cantidad a favor de la víctima, una decisión motivada por «la repulsa social del delito castigado y la trascendencia del ilícito en la vida de la perjudicada».

Asimismo, se mantienen las penas accesorias de dos años de alejamiento, tres de prohibición de comunicarse con la víctima, un año de libertad vigilada y siete de inhabilitación especial para cualquier profesión, oficio o actividades, sean o no retribuidos, que conlleve contacto regular y directo con personas menores de edad.

De este modo, El alto tribunal gallego confirma la sentencia de la sección cuarta que consideró que el acusado había cometido un delito continuado de agresión sexual sobre una de sus alumnas, menor de edad. El procesado, según la resolución, enviaba mensajes de WhatsApp de contenido sexual a la menor, le hacía regalos y la invitaba a cenar.

Además, en septiembre del 2019, cuando la víctima tenía 15 años el encausado la espero con una gominola en la boca, a la salida del ascensor en la planta de la academia, dándole un beso en la boca sin contar con su consentimiento. Igualmente y sin contar con consentimiento, en octubre, estaba la adolescente estudiando en su casa y el docente, aprovechando que se encontraba sola, se presentó en el domicilio «ofreciéndole un café y unos dulces, la agarró por los hombros e, igualmente, como en las anteriores ocasiones, sin contar con su consentimiento, la besó en la boca».

En noviembre de ese mismo año, el investigado, aprovechando que se quedó a solas con ella en la academia, «sujetó la cara de la menor, y le dio, sin que ella consistiese, dos besos en la boca». Se considera probado que, en otra ocasión, cuando el ahora condenado bajaba en el ascensor con la menor, «la sujetó contra la pared y, en contra de su voluntad, la beso en la boca», algo que también se repetiría en, al menos, otra ocasión.

En su resolución, que es recurrible, el TSXG ha desestimado el recurso de apelación interpuesto por la defensa del acusado, pues entiende que el testimonio de la víctima es compatible con el conjunto de las pruebas, así como que la conducta del recurrente, «no encaja en la relación profesor-alumna». Asimismo, la sala también su sentencia en la carga probatoria de las declaraciones del entorno más cercano a la víctima y en lo recogido en los informes periciales, que «remarcan la huella psíquica, las secuelas de estrés postraumático y la impresión de alta credibilidad» del testimonio de la niña.