Acusan de estafa en Pontevedra a un empresario que debía surtir de pollo a penales y hospitales de Cataluña

Alfredo López Penide
L. Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

El acusado defendió su inocencia en la Audiencia Provincial

21 nov 2023 . Actualizado a las 18:22 h.

Negó haber llevado a cabo ningún tipo de estafa con la comercialización de pollos. Un empresario pontevedrés aseguró este martes en la Audiencia Provincial que, como consecuencia de la pandemia del coronavirus, en junio del 2020 arrastraba problemas de liquidez que le impidieron asumir el concurso para suministrar este alimento a los hospitales y cárceles de Cataluña.

Ante esta tesitura, contactó con el administrador de una segunda firma proponiéndole la venta de varios lotes de mercancía propiedad de una tercera que tenía depositados en sus cámaras frigoríficas. De este modo, y según el fiscal, pactaron que la mercancía permanecería en las cámaras de frío hasta que se vendiera.

Así, el 16 de junio, supuestamente realizó la compra de 23.800 kilos de pechugas de pollo por importe de 65.450 euros y el día 8 de julio adquirió otros 19.800 kilos de traseros por 17.424 euros.

En paralelo, «propuso, a cambio de una comisión, actuar como intermediario entre la mercantil y algunos de los proveedores y destinatarios finales con los que trabajaba habitualmente». Esto implicaba, según el ministerio público, adquirir mercancía de la primera y él, posteriormente, la vendería a los segundos.

Algunas de las operaciones

Entre otras operaciones, se alude a la compra el 7 de agosto de 18.000 kilos de alas de pollo por 19.800 euros que supuestamente iban a ser revendidos a un proveedor de una conocida cadena de supermercados para elaborar platos precocinados, mientras que días antes había adquirido 10.200 kilos de trasero de pollo por 9.180 euros. El escrito de acusación recoge que el acusado, a quien inicialmente se le pedían cinco años de prisión, multa y una indemnización de 109.689 euros, «aprovechando que efectuó directamente el transporte, entregó albaranes y facturas a su nombre y no al de su propietario».

Durante su interrogatorio en la Audiencia de Pontevedra, el acusado sostuvo que todas estas operaciones fueron fruto de un acuerdo verbal, al tiempo que afirmó que fue produciendo mercancía para devolvérsela a la empresa denunciante. El problema, según añadió, es que la pandemia le impidió generar todo lo que le reclamaban, así como aseguró que llegó a ofrecer otros medios de pago.