Elzbieta Rogowska, del Ministerio de Cultura de Polonia: «Fueron unas obras expoliadas [por los nazis] y ahora están siendo restituidas»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Ramón Leiro

La representante gubernamental de Polonia resalta que son piezas «muy pequeñas, pero con una gran historia y un gran valor»

25 ene 2023 . Actualizado a las 21:49 h.

Los dos cuadros expoliados por los nazis y que se encontraban entre los fondos del Museo de Pontevedra ya han sido restituidos a Polonia. Este miércoles, la directora del departamento de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura y Patrimonio Nacional, Elzbieta Rogowska, firmó el acta de entrega en el Edificio Castelao: «Son [dos obras] muy pequeñas, pero con una gran historia y un gran valor», señaló, al tiempo que se mostró «muy agradecida y muy contenta».

Ante la presencia del director del Museo, Jose Manuel Rey, la presidenta y el vicepresidente de la Diputación, Carmela Silva y César Mosquera, y el alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, Rogowska subrayó que se trata de piezas que «tienen un gran valor, no solo por su belleza o sus valores artísticos, sino por su convicción, la convicción de unas obras que fueron robadas, expoliadas y ahora están siendo restituidas». La representante polaca del Ministerio de Cultura remarcó que «la destrucción y el robo del patrimonio nacional que sufrimos fue tan grande que hoy estamos muy contentos de poder cambiar esta situación», al tiempo que confirmó que el destino definitivo de este díptico atribuido al taller del pintor holandés Dieric Bouts (1420-1475) será el castillo Goluchow, donde se albergaba la colección de la colección de la familia Czartoryski antes de la invasión alemana de Polonia.

Ramón Leiro

Elzbieta Rogowska remarcó que se estima que su país «perdió el 70 % de todo su patrimonio nacional. No solamente al desvalijar las iglesias o los museos, sino también las colecciones privadas». Se cree que pudieron haber sido robadas 516.000 obras de diferentes colecciones y lugares. A este respecto, recordó que un porcentaje de estas piezas «fueron devueltas justo al finalizar la II Guerra Mundial, pero muchas desaparecieron y, poco a poco están, siendo devueltas».

Estas restituciones se produjeron en la postguerra, pero, «sobre todo, en los últimos treinta años, desde los años noventa, por lo que estamos intentando recuperar estas obras perdidas y reparar esta brecha de la pérdida del patrimonio nacional». Esto explica que el Ministerio de Cultura de Polonia disponga de un departamento que «se dedica a la restitución de las obras y bienes nacionales», de tal modo que su personal, en un primer momento, realiza una clasificación de las obras y, posteriormente, lleva a cabo su búsqueda para la restitución de aquellas que son encontradas.

A la hora de acometer estos trabajos, Elzbieta Rogowska reconoció el potencial que ofrecen las nuevas tecnologías e internet, ya que les permite «ubicar las obras en todos los continentes». De hecho, reveló que, en la actualidad, hay abiertos 230 expedientes encaminados a recuperar piezas saqueadas por los nazis.

En estos casos, la ubicación concreta de una obra robada es el primer paso de un procedimiento «muy largo, muy tedioso y que muchas veces dura años». En el caso de las obras localizadas en el Museo de Pontevedra, este proceso fue relativamente breve y eso, pese a iniciarse hace casi tres años, en marzo del 2020 coincidiendo con el inicio del confinamiento por el covid-19. Es por ello que la representante gubernamental polaca no dudó en calificar como «un proceso diferente» el asumido por las autoridades pontevedresas: «La recuperación de este díptico no fue tan largo, no fue tan tedioso. Fue todo lo contrario. Queremos agradecer a la parte española por agilizar todo este proceso».

Ramón Leiro

Es por ello que Rogowska se mostró esperanzada en que esta forma de actuar sea un ejemplo, «podría ser un procedimiento modelo para otros procesos de este tipo en otras partes del mundo (...). Todos nosotros aquí podemos celebrar este momento de que el díptico pueda volver a casa. Espero que nos podamos encontrar todos en Goluchow, el sitio del que provienen estas obras para admirarlas».

Tras el acto institucional, una empresa polaca especializada en el transporte de arte tenía previsto trasladar las obras a Madrid para luego continuar viaje en avión hasta Polonia.