Fernando Quevedo, escritor y policía nacional: «Sigue habiendo brotes de peste negra, pequeños, pero fácilmente controlables»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Acaba de publicar su segunda novela, La cruzada de los leprosos, que tiene como epicentro la peste que asoló la Europa medieval

09 ene 2023 . Actualizado a las 12:14 h.

Ocho años después de una primera novela ambientada en un futuro distópico y que bebía de su propia experiencia profesional, el escritor y policía nacional Fernando Quevedo realiza un viaje en el tiempo hasta la Europa medieval y los estragos causados por la peste negra ahora transmutada en una suerte de pandemia de zombis. «La cruzada de los leprosos surge a raíz de leer ensayos sobre la Edad Media con el tema de la propagación de la peste negra en la Europa del siglo XIV y quise darle un punto de terror. Fui hilando la historia a través de muchas lecturas de novela histórica, de ensayos... y le di forma al engendro», apunta entre bromas en alusión a su nueva obra.

—Y se aparta completamente de lo que fue su primera novela, «Prohibido madrugar».

—Sí. No tiene nada que ver. Esto es épica medieval y terror.

—¿Cómo está siendo la recepción de quien la ha leído?

—Fantástica. Están, de hecho, presionando para que haya segunda parte...

—¿Podría haber secuela?

—Podría haberla.

—A la hora de documentarse para escribir «La cruzada de los leprosos», ¿qué es lo que más le llamó la atención de cómo se propagó la peste negra?

—Pues que fue, incluso, peor de lo que se dice. Dependiendo del autor, debió morir entre un tercio y la mitad de la población europea de la época en un espacio de tiempo muy breve, de apenas cuatro o cinco años. Fue una barbaridad. Hay estudios que dicen que nosotros, como descendientes de los que sobrevivieron, tenemos cierta inmunidad a la peste negra por aquella epidemia.

—Imagino que, al mismo tiempo, habrá desterrado algunos tópicos, algunas ideas preconcebidas, sobre cómo fue aquella pandemia.

—Sí, claro. Tópicos como, por ejemplo, la afirmación de que la gente no se lavaba en la Edad Media. Es mentira. Incluso, había baños públicos, había ciertas normas de higiene... Eso de que las ciudades apestaban tiene su parte de verdad, porque no había alcantarillado, pero no por la gente y su higiene en sí.

—Y, por el contrario, qué le permitió descubrir que antes desconocía.

—Pues que la peste negra no la propagaban las ratas, como mucha gente dice, sino una bacteria que reside en la pulga de la rata. Esto provocó que muchas de las medidas que se adoptaron para evitar su propagación no fueran eficaces, mientras que otras lo fueron por mera suerte. Se habla de que el Papa de la época vivía permanentemente entre dos fuegos para alejar los espíritus que propagaban la peste y lo que conseguía, y fue lo que le salvó la vida, fue que los roedores no se le acercaran y con ellos las pulgas.

—¿La vertiente del terror por donde viene?

—He sustituido la peste negra con los muertos que vuelven a la vida, pero manteniendo las mismas tasas de expansión de la peste, la misma velocidad de propagación. Es un poco una historia de terror demoníaca, de invocaciones, y con muertos vivientes.

—Si se produjera un foco de peste negra, ¿evolucionaría como en la Edad Media?

—No. De hecho, sigue habiendo brotes, pequeños y en lugares del mundo menos desarrollados, pero son fácilmente controlables. La peste negra, no, pero otras epidemias, sí, como pudimos comprobar con el coronavirus.

—¿Dónde se puede encontrar «La cruzada de los leprosos»?

—En Amazon, de momento. Es impresión bajo demanda, ya sea en papel o en libro digital. Llegó a estar el séptimo entre los más vendidos de ficción histórica.