El huevo de nácar de mamá Malusiña que se busca desesperadamente en Pontevedra

María Hermida
María Hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

La fallecida Malú Pedrosa, al fondo, con su hija, la cantante Cora Velasco, en primer plano, en una fotografía para el recuerdo tomada en su emblemático Pavero Bar.
La fallecida Malú Pedrosa, al fondo, con su hija, la cantante Cora Velasco, en primer plano, en una fotografía para el recuerdo tomada en su emblemático Pavero Bar. Cedida

A Cora y Paula se les quebró la vida con el fallecimiento prematuro de su madre. Aún con ese dolor, han sumado el disgusto por haber perdido una reliquia que ella guardaba

02 dic 2022 . Actualizado a las 21:47 h.

Quienes han perdido un ser querido saben lo duro que es separarse de cada cosa que recuerda a esa persona; el jersey que aún guarda su aroma, la mantita que usaba en el sofá, ese paraguas totalmente roto e inservible pero que llevaba a todas partes... cualquier detalle tonto se convierte en algo tremendamente importante. Por eso esta historia pontevedresa resulta fundamental para sus protagonistas, Cora y Paula Velasco. Ellas son dos mujeres que, en septiembre de este mismo año, vieron quebrada su existencia. A finales de ese mes, falleció su madre, la querida hostelera Malú Pedrosa López, alma máter del singular Pavero Bar,  que tenía solamente 58 años. Tras muchos días y otras tantas noches largas y oscuras, sus hijas lograron ponerse manos a la obra con algo bien difícil: el vaciado del piso donde vivía su mamá. Desafortunadamente, entre las cajas que se llevaron del inmueble debió ir un recuerdo muy preciado para su madre y, por tanto, también para ellas: un huevo de nácar, ya roto, pero que ella guardaba como oro en paño. Ahora, Paula y Cora buscan desesperadamente pistas para intentar recuperar esa reliquia con tanto sentimiento detrás. 

Cuenta Cora Velasco, conocida cantante pero sobre todo hija queridísima de Malú, que su madre tenía muchísimo cariño a un huevo de nácar que le había regalado su abuela Carmen, «a la que quería con toda el alma». Se trataba de un objeto cuya utilidad se supone que era servir de cofre de los dientes de leche de los niños. Pero, en realidad, su madre lo guardaba como un pequeño tesoro, dentro de una cajita de madera y expuesto en una vitrina de cristal que tenía en el salón. 

Cuando comenzó la mudanza, esa cajita con el huevo acabó extraviada. Cora cree que sí o sí esta pieza, que calculan que es de principios del siglo XX y que no tiene valor para su venta porque estaba rota, se tuvo que colar entre el lote de cosas que donaron a la oenegé Boa Vida, que le da una segunda vida a las cosas vendiéndolas en su tienda solidaria a un precio mucho menor. Por este motivo, tras percatarse de la pérdida se acercaron hasta allí para intentar recuperar la pieza. Dicen que en esta entidad fueron «muy, muy amables» y que rebuscaron por todos lados a ver si la encontraban. Pero de momento no hubo suerte. Puede que se vendiese entre los objetos sin clasificar que muchas veces se despachan.

El huevo iba guardado en esta cajita de madera.
El huevo iba guardado en esta cajita de madera.

Cora y Paula son conscientes de que, ante esa situación, será difícil seguirle el rastro al huevo de nácar. Pero, con la Navidad a la vuelta de la esquina, confían en un pequeño milagro. «Nos parece imposible que fuese a la basura, porque prácticamente no tiramos nada, y nos aseguramos de que en nuestras casas no está. Así que creemos que la única opción es que fuese entre lo que donamos, y que haya ido a parar a casa de alguien como un objeto sin clasificar que comprase. Solo tiene valor sentimental, porque estaba roto. Pero nos gustaría mucho recuperarlo porque para mi madre era la cosa de mayor valor que poseía por ser un regalo de su abuela, no por lo material», dice Cora. 

Han dado a conocer su historia en las redes sociales y cruzan los dedos para que alguien encuentre la cajita con el huevo de mamá Malusiña. Prometen que, si aparecen, bucearán en los recuerdos familiares para conocer toda la historia y saber cómo y por qué Carmen se lo dio a Malú y por qué ella le tenía tanto cariño.  

Numerosas personas están compartiendo en las redes sociales la petición de Cora y Paula con la esperanza de que aparezca el recuerdo al que tanto apego le tenía Malú. Ambas, Malú como hostelera y activista, y su hija Cora, como cantante, son muy conocidas en Pontevedra. A Malú la lloraron y todavía la lloran muchas personas desde el mes de septiembre, que recuerdan tanto su carisma a la hora de poner en marcha un local de hostelería distinto, su Pavero Bar, en el que apostaba por la música en directo y por dar voz a grupos emergentes, como su férreo activismo en muchos ámbitos, como el de oponerse a las corridas de toros. Ese cariño, que después de su fallecimiento se demostró cuando decenas de clientes colgaron flores en la puerta del bar e hicieron una quedada allí para brindar por Malú, ahora se plasma en el ánimo que le desean a sus hijas para que logren encontrar ese huevo de nácar perdido.