El difícil regreso a casa de Ángel tras siete meses hospitalizado por covid en Pontevedra

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Ángel Grande, que superó el coronavirus tras más de siete meses ingresado en el hospital y sigue su lenta recuperación en su casa de Carril, en Vilagarcía
Ángel Grande, que superó el coronavirus tras más de siete meses ingresado en el hospital y sigue su lenta recuperación en su casa de Carril, en Vilagarcía

Pese a las secuelas, valora pequeñas cosas del día a día como una ducha

06 oct 2021 . Actualizado a las 11:02 h.

Si para Julio Anguita la palabra era programa, programa, programa, para Ángel Grande es rehabilitación, rehabilitación y rehabilitación. Este venezolano afincado en Vilagarcía regresó a su casa de Carril el pasado 10 de septiembre tras recibir el alta hospitalaria. A sus 56 años había superado el covid-19 tras batallar durante más de siete meses en el hospital Montecelo contra el virus y sus secuelas, primero ingresado en la unidad de cuidados intensivos (uci) y después en planta, y más recientemente en el Provincial.

Cuando todavía estaba en Montecelo y llevaba más de 130 días hospitalizado comentaba, a través de una videollamada, que lo único que pedía era volver a caminar. Antes había tenido que aprender a hablar, a comer y a ponerse de pie. ¿Cómo ha sido ese regreso a casa y cómo es su día a día? Ángel cuenta que tiene sentimientos encontrados. Está eternamente agradecido al personal sanitario que le salvó la vida, pero el covid lo ha convertido en una persona con muchas limitaciones.

Es positivo y ni mucho menos tira la toalla. Agradece a la asistenta social del hospital, al Concello de la Vilagarcía y a la Xunta que le hayan facilitado una ayuda a domicilio para contar con apoyo en su casa. Tiene reconocido un grado 2 de discapacidad y cada día recibe esa ayuda «para acompañarme y cuidarme», ya que Ángel, separado y con dos hijos, vive solo. Arrastra «cierta zozobra» porque el covid-19, remacha, es una enfermedad todavía muy desconocida y que origina unas secuelas que pueden ser muy graves. «Algunos me dicen que se van a quedar, otros que no, pero no hay nada escrito», argumenta este hombre de 1,90 metros de altura.