Un acusado de violar a su expareja en Pontevedra se presenta a juicio bajo los efectos de siete pastillas

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Juicio por violencia de género y abusos contra la mujer, que se celebró en la Audiencia Provincial de Pontevedra
Juicio por violencia de género y abusos contra la mujer, que se celebró en la Audiencia Provincial de Pontevedra POOLGUSTAVO SANTOS

Los forenses examinaron al hombre y determinaron que podía prestar declaración

22 jun 2021 . Actualizado a las 15:41 h.

La sección cuarta de la Audiencia de Pontevedra fue escenario esta mañana de un episodio surrealista cuando un pontevedrés acusado de maltratar y violar a su expareja compareció en el juicio afectado por las siete pastillas que aseguró haber ingerido. El estado en el que se encontraba motivó que la presidenta del tribunal le preguntase si era consciente de que se le estaba juzgando. «Yo no hice nada», fue su lacónica respuesta, a lo que su abogado apostilló que se había tomado unos siete comprimidos.

Ante el devenir de la situación, se optó por suspender la vista oral para dar tiempo a los forenses a examinar al pontevedrés y, de esta manera, averiguar si estaba en condiciones de sentarse en el banquillo. Los expertos determinaron que era consciente de lo que estaba ocurriendo, así como de las consecuencias a las que se exponía. «Tiene un recuerdo de los hechos (…). Responde con claridad y con prudencia», añadieron.

Retomado el juicio, el acusado, según recoge la agencia Europa Press, optó por responder únicamente a las preguntas de su abogado, quien, por otra parte, solo le planteó una cuestión: la de si su negativa a responder a las partes era porque se había tomado la medicación. Su respuesta fue afirmativa. Instantes después prestó declaración la víctima a puerta cerrada.

El fiscal solicita inicialmente ocho meses de prisión por un delito de malos tratos sobre la mujer, otros ocho meses por un delito de amenazas leves y ocho años de cárcel por agresión sexual. En su escrito de acusación, relata que ambos mantuvieron una relación sentimental durante aproximadamente un año y dos meses, período en el que llegaron a convivir unos ocho meses. Fue la pontevedresa la que el 27 de abril del 2019 finalizó la relación, sin que su hasta entonces pareja «aceptase la ruptura, acudiendo en los días posteriores a su domicilio con intención de retomar la relación».

Antes de la ruptura, y según recoge el fiscal, el 2 de septiembre del 2018, el acusado comenzó una discusión con la joven cuando circulaban en coche. En un momento dado, detuvo el vehículo en el centro de Pontevedra y, «con la intención de menoscabar su integridad física, le propinó dos bofetones en la cara, sin que se produjesen lesiones». Asimismo, durante la relación, le manifestó a su por entonces pareja que le iba a prender fuego a la casa con gasolina y con los hijos de esta dentro, «causando en ella un gran temor y desasosiego».

El hecho más grave se habría producido ya finalizada la relación. El 17 de mayo del 2019, tras observar a la víctima circulando por Pontevedra, la siguió hasta su domicilio. Una vez allí, la denunciante se negó a abrirle la puerta de la casa, por lo que este «rompió el cristal», hecho que determinó que la pontevedresa accediese a dejarle pasar al interior del domicilio.

Una vez dentro, y siempre según el ministerio público, «el procesado le propuso mantener relaciones sexuales», a lo que la joven se negó. Fue entonces cuando, con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, la agarró de las muñecas, la llevó hasta la habitación, la sentó sobre la cama y, tras un forcejeo, la echó sobre el colchón donde la desnudó y presumiblemente la agredió sexualmente, pese a su negativa y oposición física.

Consumada la violación, el acusado se dirigió a la víctima advirtiéndola de que no pensara en denunciarlo «que si no lo iba a pasar mal». La joven tuvo que fingir que todo estaba bien para que su agresor se marchara, lo que hizo horas después.

Pese a la amenaza, ese mismo día interpuso la denuncia y, apenas cuarenta y ocho horas más tarde, un juzgado acordaba la prisión provisional comunicada y sin fianza del acusado, recoge, asimismo, el fiscal pontevedrés.