Pepe Solla reinventa su Estrella Michelin: a su casa ya no se va solo a comer el domingo

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Pone en marcha un formato que aúna gastronomía y música en vivo en el jardín para todos los domingos del verano

28 jun 2021 . Actualizado a las 11:04 h.

Si la pandemia ha valido para algo ha sido para reinventar los negocios, para buscar nuevas vertientes que por un lado, sorprendan al público, y por otro, aumenten la rentabilidad. La hostelería se ha frenado en seco durante el 2021, pero a las puertas del verano empieza a desperezarse y a coger velocidad de crucero. En este tiempo la cabeza de los grandes cocineros tampoco ha parado. Si hace unos meses Pepe Vieira daba un impulso a un huerto de cuatro mil metros cuadrados para autoabastecerse al mismo tiempo que espera la licencia para su proyecto hotelero, ahora es Pepe Solla el que da otro paso al frente. Y además, es un paso rompedor.

Todos los domingos de verano dejará de dar comidas en Casa Solla para convertir el jardín de su restaurante en Un domingo cualquiera, un proyecto que aúna gastronomía y música en vivo al aire libre. «La idea surgió el pasado septiembre cuando hicimos un menú a cuatro manos con la cocinera Begoña Rodríguez de La Salita de Valencia y después actuó Iván Ferreiro en el jardín», explica Pepe Solla. Ese día fue el germen de lo que nueve meses después se convirtió en Un Domingo cualquiera. «Queremos que la gente venga a disfrutar», repite el cocinero con una Estrella Michelin. El 2021 debería haber sido su año.

Casa Solla cumple 60 años y tenía un montón de ideas para celebrarlo hasta que la pandemia le puso freno a casi todas. Esta está llamada a resistir. Lo primero que hicieron fue cambiar los horarios habituales para seguir manteniendo los diez pases de comida semanales. El servicio del domingo al mediodía lo pasarán al jueves por la noche. Y dedicarán el séptimo día a disfrutar. «Comenzará con un brunch en el jardín y durante las ocho horas que dura esta iniciativa irá apareciendo comida, muchas sorpresas y actuaciones en directo», apunta Solla, que recalca que la finalidad de este proyecto gastronómico y musical es «qué pasen un domingo fantástico, que haya un plan para ese día de la semana que es un poco tonto», comenta el cocinero.

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La idea es que a primera hora se reciba a los clientes con algún marisco «suave», como ostras o navajas, y a partir de ahí empiece el espectáculo. Una mesa de quesos, algún plato elaborado como «una ensaladilla rusa de nécora o buey versionada, también habrá una barbacoa de carnes o pescado y paella. Por supuesto, también algo de dulce», comenta Solla, que recalca que antes de que acabe la fiesta habrá una despedida con algo de embutido. Este es un guion que el propio cocinero elaborará y que será distinto cada domingo. 

«No habrá plan B»

La parte gastronómica pasará a un segundo a media parte, cuando arranque la actuación musical en el jardín de Casa Solla. «La idea es que algunos días venga gente consagrada y otros, no. La actuación no va a ser anunciada, será una sorpresa y el invitado estará entre los asistentes porque la idea es que también él venga a disfrutar», asegura el cocinero con una Estrella Michelin, que ya advierte: «Algunas veces saldré a tocar la guitarra con ellos porque muchos son amigos». Este formato más informal y distinto será solo para los meses de verano y para un aforo de 50 personas. Aunque el jardín tiene más capacidad, desde Casa Solla reconocen que lo mejor es «estar cómodos».

Cada cliente espectador pagará 82 euros por acceder a Un domingo cualquiera y tendrá que pagar aparte las bebidas. En el jardín contarán con el coctelero de Hama Bar. «En el caso de que llueva no hay un plan B. No tendría sentido hacerlo dentro, así que habrá la posibilidad de devolución o de cambiarlo para otro día. Dejaré siempre ocho entradas de margen por si hay este tipo de problemas», asegura Pepe Solla, que aunque admite niños, reconoce que «es un formato destinado a público adulto».