Comercio Xusto, un pilar básico para los pequeños productores latinoamericanos

CAROLINA SERTAL PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Una voluntaria de la tienda Comercio Xusto muestra uno de sus productos a una clienta
Una voluntaria de la tienda Comercio Xusto muestra uno de sus productos a una clienta RAMON LEIRO

El covid agudizó su crisis estructural y la tienda pontevedresa les da soporte

20 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras más de un año de pandemia, las redes de «comercio justo» han demostrado ser unas importantes aliadas para aquellas organizaciones de pequeños productores y trabajadores en Latinoamérica. Es el caso de la tienda pontevedresa Comercio Xusto, que gracias a la venta de productos procedentes de países como Guatemala, Honduras, Bolivia o El Salvador, da soporte a familias y comunidades productoras que han visto cómo el covid ha recrudecido sus realidades.

María Paz es la responsable de Solidariedade Internacional de Galicia, la entidad que puso en marcha la tienda de Comercio Xusto en las galerías de la Oliva, y gracias al personal que trabaja in situ con estos productores comenta que «lo que está sucediendo en la actualidad es que la crisis estructural que viven estas personas, que principalmente viven de la tierra, se ha visto agudizada debido al covid, de manera que todas las medidas que se adoptaron como las restricciones de movilidad o los confinamientos que a nosotros sí nos sirvieron, en su caso repercutieron de forma muy negativa en economías ya de por sí débiles».

Otra de las consecuencias de la pandemia para estas comunidades es que las remesas que enviaban sus familiares emigrados a Estados Unidos o Europa también se han visto mermadas, puesto que la destrucción de empleo les ha afectado de manera directa.

Ante este situación dramática, Paz indica que las redes de comercio justo se han volcado con estas pequeñas cooperativas para paliar los efectos negativos de la emergencia sanitaria. Así, la responsable de Solidariedade Internacional de Galicia señala que «gracias a las ventas en nuestras tiendas y a nuestro apoyo en esos países, hemos podido garantizar un mínimo de soporte y ayuda para que estas comunidades puedan continuar con sus producciones, ya que no podían acceder a las materias primas ni trabajar sus campos. La tierra no entiende de pandemias y las cosechas tienen un ciclo determinado».

A modo de ejemplo, María Paz hace referencia a los productores de café, cacao y azúcar, que les contaban que al ser confinados no pudieron trabajar el campo: «Hubo cosechas que se perdieron, como es el caso de la caña de azúcar, que justo tocaba recoger en aquel momento y no fue posible». Es por esto que, desde la entidad, prevén que a medio y largo plazo «estos productos escaseen o mermen su calidad y, como consecuencia, se verán agudizadas las desigualdades ya existentes», apunta Paz.

Por otra parte, con respecto a la crisis que se está viviendo en la actualidad en Colombia, la coordinadora de Solidariedade Internacional de Galicia comenta que «es un auténtico drama, pero todavía no tenemos información sobre cómo va a repercutir en las producciones y plantaciones locales. Sí estamos siendo testigos de cómo en El Salvador o Guatemala, con el pretexto de la pandemia, los gobiernos se están aprovechando y en muchos casos vulneran los derechos humanos».

Paz cuenta que esta es «la cara A y la cara B» del comercio justo y rompe una lanza a favor de los pontevedreses, puesto que dice que «desde que abrimos de nuevo, hemos continuado con el ritmo anterior de ventas».

Casi quince años tejiendo una red de consumo consciente y responsable en la ciudad del Lérez

Con el objetivo de crear un espacio de activismo y participación social en Pontevedra, Solidariedade Internacional de Galicia puso en marcha hace casi 15 años la tienda de Comercio Xusto. Haciendo balance después de todo este tiempo, y más allá de las ventas diarias, la responsable de la entidad, María Paz, reconoce que «podemos decir que sí hemos logrado crear una red de consumo consciente y responsable totalmente consolidada en la ciudad».