La jubilación forzosa de un «funcionario» de Pontevedra con más de 300.000 kilómetros

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

El alcalde de Pontevedra, en una imagen de archivo en el coche que ahora se «jubilará» tras 24 años de servicio
El alcalde de Pontevedra, en una imagen de archivo en el coche que ahora se «jubilará» tras 24 años de servicio CAPOTILLO

El Concello afronta la renovación del coche oficial del alcalde tras 24 años

02 may 2021 . Actualizado a las 08:16 h.

El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), está a punto de cumplir veintidós años en el cargo. Fue elegido en 1999. Desde entonces se mudó de despacho de la plaza de España a Michelena, s las vio con cinco líderes de la oposición diferentes, presidió gobierno en solitario y en coalición, el Concello pasó de un presupuesto de unos 23 millones de euros a más de 80, transformó la ciudad con políticas de peatonalización y recuperación de espacios públicos que han situado a Pontevedra en el mapa internacional...

Pero durante todos estos, Lores se mantuvo fiel a su coche oficial. Un Audi A6 turbodiésel que heredó del anterior alcalde, Juan Luís Pedrosa (PP). Cuando Lores llegó a la alcaldía, el coche tenía dos años, ya que había sido adquirido en 1997 por 6,5 millones de pesetas (unos 39.000 euros).

Ahora, tras una resistencia feroz, el Concello ha tomado la decisión de renovar el coche oficial. Obligado por las circunstancias, ya que el viejo Audi sufrió una avería cuya reparación resulta excesivamente cara para un vehículo tan antiguo. El actual chófer del Concello, José Manuel Rodríguez Acuña, explica que se rompió la correa de distribución y esto afectó al árbol de levas, lo que obligó a «jubilar» un coche que él cree que aun podría seguir rodando.

Hay que subrayar que este Audi A6 -con matrícula que empieza por las letras PO- es el único coche de uso político-institucional que tiene el Concello de Pontevedra. Desde 1999 los sucesivos gobiernos de Lores se han resistido ya no solo a renovar este vehículo, que ya sufrió algunos achaques, sino a ampliar la flota con otos vehículos oficiales.

Ahora las circunstancias obligan, y ya está en marcha el procedimiento para convocar un concurso público con el fin de comprar un nuevo vehículo, que acorde con los tiempos será híbrido. El gobierno local no se atreve a dar el paso hacia el 100 % eléctrico, pero todo llegará.

«Lo que pasa en el coche, se queda en el coche»

 José Manuel Rodríguez Acuña entró como ordenanza en el Concello de Pontevedra en 1992. Además de sus funciones, prácticamente desde el principio ejerció de sustituto de Ernesto García Méndez, un policía local que hacía de chófer del alcalde, que entonces era Francisco Javier Cobián. Tomaba los mandos de un Opel cuando conductor estaba de vacaciones.

Cuando llegó Juan Luis Pedrosa a la alcaldía, Rodríguez Acuña siguió como chófer sustituto, y vivió en primera línea la compra del Audi A6. Al poco tiempo de la llegada de Lores a la alcaldía, se convirtió el chófer titular con la jubilación de García Méndez. Guarda buenos recuerdos de los tres alcaldes para los que condujo, pero reconoce que tiene más afinidad con Lores. No en vano lleva más de veinte años llevándolo de un lado a otro. «Cobián y Pedrosa eran como más serios. La relación se limitaba a ‘lléveme a tal sitio, venga a buscarme a tal hora'. Con Lores el trato es diferente, porque ya lo conoces, él tiene un carácter distinto».

Recuerda infinidad de viajes a los mandos de A6, aunque guarda celosamente cualquier anécdota. «Lo que pasa en el coche se queda en el coche», sonríe. Sí habla con cierta sorna de la pretensión de un interventor municipal de que se le detallara todos los recorridos que hacía el coche.

Eso sí, en todo este tiempo que lleva como chófer no sufrió más que un percance. Fue en junio del 2015, cuando regresaba con el alcalde de una gestión en Santiago y el Audi fue embestido por un vehículo que se saltó un stop a la salida de la AP-9, junto al nudo de bomberos. Nadie resultó herido, pero el coche sufrió daños en la defensa delantera y el capó. Fue reparado y siguió rodando. Ahora, esa avería de la correa de distribución le condena al desguace.