Exceso de puntualidad, sorpresa y ganas en la vacunación masiva en Pontevedra

En el recinto ferial se citó a 4.400 personas de 60 a 65 años para el suero de AstraZeneca


pontevedra / la voz

Ser puntual es una virtud, pero serlo en exceso puede ser contraproducente y hasta peligroso en tiempos de pandemia. Fue lo que ocurrió esta tarde en el exterior del recinto ferial de Pontevedra, uno de los dos escenarios -el otro es Fexdega, en Vilagarcía- en los que se inició la segunda experiencia de vacunación masiva contra el covid en el área sanitaria de Pontevedra y O Salnés.

El primer ensayo había tenido lugar el pasado 13 de marzo, también en el recinto ferial y entonces se había convocado a 1.700 personas de 50 a 55 años para recibir la primera dosis del suero de AstraZeneca. Esta vez el proceso tiene dos fases. Una primera que comenzó hoy, a las 16 horas. Entre el martes y el miércoles se citó a 5.350 personas de 60 a 65 años. En concreto, 4.400 en Pontevedra y 950 en Vilagarcía. También recibirán la vacuna de AstraZeneca.

María José Polo, una vecina de A Coruña residente en la capital que cumplió 65 años en enero, fue de las más madrugadoras. Llegó en taxi al recinto ferial y lo hizo más de una hora antes. Tenía cita para las 16.18 horas. Delante de la puerta de entrada al centro de operaciones montado, comenta sus impresiones. «Me llegó un mensaje SMS ayer y fue una sorpresa. Prefería que me pusieran otra, la de Pfizer o la rusa. Me lo pensé porque hubo muchos trombos y tengo miedo, pero al final vine», cuenta María José. Aunque tiene cuatro hijas, vive sola y su deseo es que si le pasa algo que no fuera estando sola en su domicilio. «Aquí no hay ni una fila, esto es un desorden», se lamenta otra señora, mientras un hombre se queja de que la cita para vacunarse le hubiera coincidido a la misma hora y el mismo día que la del traumatólogo, por la que llevaba esperando cuatro meses. «Vengo a preguntar porque o voy a un sitio o voy a otro, como no me corten con una radial o les deje aquí el brazo no puedo estar a las 18.45 horas en dos sitios a la vez».

Con la apertura de esa puerta de entrada se produjo una aglomeración al agolparse personas citadas a distintas horas. Un miembro de la organización y un voluntario de Protección Civil intentaban organizar el tumulto. «Se les llamará a su hora», decían. También la Policía Local regulaba el tráfico en los accesos a medida que se llenaba el aparcamiento. En el interior había diez puestos de vacunación y una zona de espera con sillas donde los que ya habían recibido el pinchazo tenían que aguardar quince minutos.

Una vez iniciada la vacunación, el proceso fue rápido. Manuel González, de Carracedo (Caldas de Reis), fue el primero de los vacunados. «Tiña cita para as catro e non teño temor. A vacina é o que vale para parar isto. Sorprendeume que me chamaran e a hora que me deron non é moi boa porque teño un restaurante e damos comidas. Pero hai que vir e do pinchazo nin te enteras», dice sentado ya en la silla. Manuel se desplazó en coche y regresó de la misma forma a Caldas. A escasos metros está Norma Álvarez, de Pontevedra. Ella tampoco se esperaba la llamada para vacunarse. Está temblando, pero asegura que es «por los nervios». A un hijo guardia civil ya lo pincharon y no se enteró, aunque tuvo compañeros que sí tuvieron reacciones fuertes: «Si me tiene que pasar, que me pase a mí y no a él».

Otros 9.000 con Pfizer

La segunda fase de esta experiencia de vacunación masiva tendrá lugar entre el jueves y el domingo. En esas cuatro jornadas se citará a 9.000 personas del área de salud de 75 a 79 años. En este caso recibirán el suero de Pfizer. Serán 6.800 los convocados en la capital y 2.200 en Fexdega.

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