Así funciona la unidad de primera acogida, que atendió a 183 menores

La casa ubicada en Barro y que gestiona Berce es la única de Galicia


pontevedra / la voz

Es el único centro específico de estas características que existe en Galicia y está ubicado en el municipio pontevedrés de Barro. Allí, en una casa, se encuentra la unidad de primera acogida (upa) de menores que gestiona la Asociación de Iniciativa Social Berce. Desde su puesta en funcionamiento el 15 de julio del 2019 este servicio acogió a 183 niños.

¿Qué es una unidad de primera acogida? Desde la Consellería de Política Social explican que la finalidad de la upa de Barro es realizar una acogida residencial que garantice la atención inmediata de menores ante una situación urgente de vulnerabilidad o desprotección. «Trátase dun recurso especializado, de atención temporal e con carácter urxente naqueles casos nos que os menores se atopan nunha posible situación que fai necesaria unha primeira intervención de protección mentres non se adopten outro tipo de medidas», señalan.

Técnicos del departamento de la Xunta aluden a que la intervención debe extenderse lo menos posible en el tiempo, ya que su objetivo es afrontar una situación de crisis y preparar la toma de otras medidas. La atención que reciben los menores en la casa de Barro comprende aspectos básicos como el cuidado y la atención personal, atención educativa, formativa, laboral y social. También se interviene para mejorar el ambiente familiar, en el caso de que sea posible.

La upa de Barro acoge a menores desde recién nacidos y hasta 18 años. Las edades más frecuentes de los ingresos en el centro son entre los 13 y los 17 años, y la estancia máxima permitida es de 45 días. «Este límite temporal responde a que a intervención nunha casa de primeira acollida debe estenderse o menos posible no tempo, xa que o seu obxectivo é afrontar unha situación de crise e preparar a adopción doutras medidas de acompañamento ou protectoras», subrayan desde Política Social. La upa de Barro es el única de estas características de la comunidad autónoma. En el resto de provincias las urgencias son atendidas mediante la reserva de plazas en centros de protección, aunque desde la Xunta apuntan que están trabajando en ampliar estas unidades.

La casa está alquilada por Berce, que es la asociación que se encarga de la gestión de la unidad de primera acogida. Generalmente, las situaciones de urgencia se canalizan a través del teléfono del menor o de los equipos de las cuatro provincias, que también llegan a través de la Policía, la Guardia Civil o los hospitales. Se trata de situaciones de riesgo, violencia doméstica o problemas serios de conducta. También de menores extranjeros no acompañados (menas). Desde Berce hacen hincapié en que la unidad de primera acogida es «un lugar de diagnóstico» que cuenta con un equipo interdisciplinar formado por 18 profesionales (psicólogo, trabajador social, educadores y auxiliares técnicos). La casa dispone de diez plazas en habitaciones compartidas de dos, aunque con posibilidad de ampliación en caso de urgencia. Es un inmueble grande, de más de 500 metros cuadrados y finca de 2.000 metros con pista deportiva, bancales y una huerta.

Miguel Ángel Yagüe: «Hay una visión muy antigua del sector ligada a orfanatos»

 

Miguel Ángel Yagüe es el presidente de la Asociación de Iniciativa Social Berce. Cuenta que sobre el sector de menores sigue habiendo una visión muy antigua.

-¿Qué buscaron a la hora de elegir la casa para la unidad de primera acogida?

-Al ser un centro de diagnóstico se prefiere un emplazamiento que esté lo más alejado posible de los centros urbanos para que los niños estén más centrados y haya menos interferencias. Queríamos una casa independiente y grande.

-¿Por qué es un servicio tan desconocido?

-Todo el sector de menores es terriblemente desconocido y existe en la población en general una visión muy antigua del sector ligada a orfanatos y reformatorios. Estos recursos son todo lo contrario y una casa de primera acogida es lo más normalizada posible y donde trabajamos con las familias de los niños.

-¿Eso no siempre es posible?

-A veces es un problema de negociación, la adolescencia es un momento muy complicado. Si es un problema dulce en tres o cuatro días se solventa, pero hay casos sangrantes. Hay mucha violencia dentro del domicilio familiar por parte de los niños hacia sus padres. Situaciones donde se han perdido los límites básicos. A la hora de educar muchas veces se cree que por tener cosas los niños están cubiertos, cuando lo que piden es tiempo.

-¿Cómo es el día a día en la casa de primera acogida?

-Se levantan, no muy temprano, hacen deporte, se duchan, desayunan y van a talleres formativos. Durante la estancia se interrumpe el proceso educativo en el colegio o el instituto, aunque hay contacto con sus centros y los trabajadores sociales de los concellos. Antes y después de comer tienen un tiempo de ocio, más talleres o paseo con los educadores. Ducha, cena, otro tiempo de ocio dirigido y a dormir.

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