Los mil colores de la primavera en Pontevedra y O Salnés

La naturaleza exhibe un abanico de verdes, amarillos, rosas, rojos, marrones y naranjas, que realzan rutas por ríos, bosques, praderas y montes


Pontevedra, Arousa / La Voz

La llegada de la primavera invita a los pontevedreses a disfrutar de sus bosques y parques. Atrás han quedado los rigores del invierno y toca aprovechar este marzo para redescubrir la exuberante naturaleza primaveral de Pontevedra y O Salnés, una práctica que además tiene como valor añadido moverse en un ambiente alejado del riesgo de contagios de covid. Si el tiempo acompaña, vale la pena caminar y aprovechar el espectáculo de colores, matices y tonalidades que ofrecen los campos floridos o el brote de los robles en una carballeira. Estas son algunas de las referencias en Pontevedra y O Salnés.

En la propia ciudad del Lérez, pásense por la Alameda y el parque de las Palmeras. Y háganlo otra vez dentro de dos o tres semanas. Ya verán como su aspecto ha cambiado por completo. Lo mismo puede decirse de los numerosos pazos con jardines que conforman la Ruta da Camelia. Si le gusta buscar un sitio cómodo donde poder pasar el día, con o sin niños, el lago de Castiñeiras, en Marín; la cascada de Barosa, en Barro; o cabo Udra, en Bueu.

Con calma, y como excusa, también se puede disfrutar de una sencilla caminata por el rural de cualquier concello. En las huertas y en las fincas, los frutales están en flor y puede servir como ejercicio pedagógico intentar identificar qué árboles son, un reto que nuestros antepasados sabrían superar sin ninguna dificultad. En la costa también hay una gran variedad de color. En los campos de Noalla, por ejemplo, es imposible evitar las praderas llenas de flores amarillas de distintas especies de plantas, que crecen a ambos lados de la PO-308, carretera que, ya sea dicho de paso, funciona como un gran bulevar para pasear, tras su reforma desde Portonovo hasta el istmo de A Lanzada.

En el interior, el parque jardín botánico y la carballeira, en Caldas, es una parada obligatoria; al igual que en Cuntis se recomienda la senda del Gallo hasta la cascada de As Campaíñas, la Vía Mariana, o una excursión a Castrolandín.

En Campo Lameiro y Ponte Caldelas, la naturaleza se funde con la tradición, con una gira a sus numerosas estaciones de petroglifos en las grandes laxes en los montes. No se olviden, si tienen oportunidad, de acercarse hasta A Lama. Allí las carballeiras aún están ahora empezando a brotar —en la costa van más apuradas—. ¿A dónde ir? A la playa fluvial del Verdugo y a las carballeiras de Os Prados, en Xesta, y de As Ermidas, en Antas.

Las camelias están esplendorosas y las cepas empiezan a brotar

Ya conocen el dicho, no hay mal que por bien no venga, y gracias o por culpa de la pandemia muchos gallegos están descubriendo paisajes a los que nunca habían prestado atención. Es el caso de la Ruta da Camelia, que aglutina a una docena de jardines en toda Galicia -la mayoría en la provincia de Pontevedra- y permite descubrir una riqueza botánica y cultural que atrae a gente de todo el mundo, también de Japón, donde esta flor es muy apreciada desde tiempos remotos.

La camelia llegó a Galicia en el 1800, pero no ha sido hasta el siglo XXI cuando se convirtió en un producto turístico. En el 2020 y 2021, incluso pese a la pandemia. Los jardines pudieron sortear los cierres perimetrales y ahora afrontan la Semana Santa con buenas expectativas. Lourizán y Quinteiro da Cruz son algunas de las propuestas disponibles. En el pazo de Ribadumia tuvieron visitas el viernes, ayer y esperan incrementarlas en los próximos días. Por supuesto, las visitas están sujetas a las limitaciones de covid-19 y los grupos, limitados a ocho personas, pero eso no supone un problema porque se pueden organizar turnos para que nadie se quede sin apreciar los rosas, amarillos y blancos más delicados de los árboles. Y si después se puede hacer una degustación de albariño, como es el caso, el paseo deja aún mejor sabor de boca.

La copa de albariño tampoco falta en la Ruta do Viño Rías Baixas, que afronta esta Semana Santa con quince bodegas abiertas. Las grandes, como Martín Códax, Pazo Baión y Paco & Lola, no dejarán de recibir a quienes quieran conocer sus instalaciones para conocer el proceso de elaboración del vino y pasearse entre cubas y cepas, que estas fechas están en fase de brotación. El enoturismo cobra cada vez más fuerza, y en la actual situación, gana posiciones como una apuesta segura.

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