Sanxenxo intensifica los controles en un puente con afluencia de visitantes

Marcos Gago Otero
marcos gago SANXENXO / LA VOZ

PONTEVEDRA

Ramón Leiro

Patrullas en los accesos al municipio y en las terrazas en la villa y Portonovo

20 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Sin matrículas portuguesas ni acentos de toda España en la calle, Sanxenxo inició un puente de san José donde priman los visitantes gallegos. Un fin de semana prolongado por un festivo y que se inauguró con un sol espectacular en un cielo azul y muchas ganas de tomar una consumición en las terrazas. La marea baja descubrió una playa de Silgar que invitaba a los paseos y no tanto al baño, porque una persistente brisa disuadía a la mayoría a entrar en el agua o a ponerse en la toalla -aún así hubo quien lo hizo-.

Ayer por la mañana había sensación de tranquilidad y seguridad en un Sanxenxo donde se notaba una afluencia de visitantes mayor que el resto de la semana. En los accesos a la villa, tanto desde la Vía do Salnés como en la PO-308 a la altura de A Granxa, en Dorrón, la Guardia Civil de Tráfico y la Policía Local de Sanxenxo controlaron los coches que entraban al municipio. Se buscaba infractores, personas procedentes de otras comunidades autónomas que intentasen burlas el cierre perimetral de Galicia. Fuentes de los operativos indicaron que no hubo mucho que reseñar. Muchos de los visitantes procedían de A Coruña y Ourense, tradicional origen de los visitantes a Sanxenxo, pero también se notó un buen número de lucenses. Aún así estaba muy lejos de las cifras propias de épocas prepandémicas. En el párking de Nauta se podía aparcar con facilidad a la una de la tarde.

En general, había un ambiente de expectación y calma. Sentados en una terraza en la plaza de Pascual Veiga, María disfrutaba de una caña con su familia por primera vez desde Navidad. Ella es de Sanxenxo, pero vive en A Coruña. «A ver que pasa en Semana Santa, este es un puente pequeño y casi todo el mundo que viene somos gallegos», indicó. Obdulia, a su lado, vive en Sanxenxo todo el año. «Hacemos poca vida social», afirmó, pero en esta ocasión admitió sentirse contenta de poder ver a más amigos y familiares, manteniendo los aforos correspondientes claro está.

Una patrulla de la Policía Local inspeccionó locales y terrazas en Silgar y las calles adyacentes al puerto. Las terrazas disponibles estaban ocupadas. Un hostelero, que prefirió mantener el anonimato, explicó que este viernes «está bien de gente, ayer [por el jueves] estuvo más flojo». Como la mayoría en el sector turístico local, mira con esperanza al futuro, confiándose a la vacuna, esperando que haya un buen verano.