Turno para farmacias y Diputación

La implicación de 300 farmacéuticos en el cribado gratuito con test de saliva y la aportación del 1 % del presupuesto en ayudas, les ponen en valor


Ha llegado el turno de que la ciudadanía pontevedresa reconozca y pongamos en valor a nuestros farmacéuticos. Probablemente hasta esta semana, no hayamos sido tan conscientes de su inestimable rol social en esta pandemia. La implicación de cerca de trescientos colegiados en la recogida de muestras de saliva para ayudar a realizar un megacribado masivo y gratuito entre miles de conciudadanos de edades entre 40 y 64 años, ya empieza a tener una respuesta extraordinaria. A mayores, la iniciativa del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Pontevedra es pionera entre la profesión de Galicia.

También esta semana nos llegaba noticia de que la Diputación Provincial aparecerá, por fin, para salir en ayuda de los sectores más golpeados. Resultaba raro, incluso, hiriente que una institución tan poderosa económicamente (164,5 millones de € gestiona en 2021), se mantuviese de perfil en estos once meses de agonía de sectores tan afectos a la política promocional de ese organismo como, por ejemplo, el turismo. El acuerdo de destinar un 1 % de ese presupuesto, supondrá inyectar 1,6 millones de euros en dar oxígeno a miles de autónomos, emprendedores y pymes. No está mal; podría ser más pero es cierto que será la primera de las cuatro diputaciones gallegas en materializar esa aportación.

Reconocimiento

Es cierto que, desde el principio de esta pandemia, las farmacias están consideradas un servicio esencial. Que quizás algunos recuerden que ha habido unos trescientos farmacéuticos infectados y 22 fallecidos por coronavirus en toda España, entre ellos un profesional coruñés muerto en abril del 2020. Pero me parece que su protagonismo quedó opacado, relegado a un segundo plano sin que les llegase el reconocimiento ciudadano que sí han recibido otros segmentos de la profesión sanitaria.

Felizmente cambian las tornas. Llega un momento de agradecimiento. La iniciativa del Colegio Oficial de Pontevedra colocando a las boticas de esta provincia en condición pionera en el sector farmacéutico de Galicia al colaborar en estas pruebas anticovid, supone un notable avance que les revaloriza socialmente.

Para empezar a constatarlo solo hubo que ver lo que pasaba desde el jueves en las seis farmacias, tres de ellas de la ciudad de Pontevedra que han comenzado en plan piloto. Han sido la avanzadilla de este mega cribado mediante test de saliva ayudando a rastrear la posible existencia de bolsas de población de mediana edad, infectada pero asintomática. Con una respuesta impresionante. Como le decía Francisco Torres, de la farmacia de la calle General Rubín, en Campolongo a nuestro compañero Alfredo López Penide, «desde que llegaron los kits de toma de muestras estamos a tope; no para de venir gente». Evidentemente, que la recogida de muestras y su envío para análisis sea gratuito, contribuye. Pero creo que la clave fundamental la dio otro farmacéutico, Ignacio Sánchez, de Bayona, al apuntar que «un hospital intimida, pero a la farmacia viene todo el mundo», lo que obviamente elimina barreras mentales.

Añadiría un tercer ingrediente del éxito garantizado de este mega cribado. Las farmacias ofrecen una capilaridad muy efectiva en una provincia con 62 municipios y diez comarcas. Hasta ayer, el Colegio Oficial que preside Alba Soutelo, informaba que 292 de las 429 boticas existentes en la provincia se han adherido. La previsión que tienen es que siga aumentando. Y la Consellería de Sanidade espera, en buena lógica, que de inmediato se propague al resto de provincias.

Y, por cierto, una observación: si no se ha tenido en cuenta aún, que lo desconozco, ¿podría vacunarse a los trabajadores de las farmacias pues, claramente son personal sanitario y de primera línea?

El grifo cerrado de la Diputación en estos once meses de crisis económica asociada a la pandemia, contrastaba con el esfuerzo de muchos concellos que llevan tiempo condicionando sus presupuestos con ayudas directas o bien indirectas mediante rebajas o amnistías fiscales, para dar oxígeno a sus respectivos tejidos económicos locales.

Era inentendible que una institución que presume de ser «concello de concellos» por su vasta capacidad presupuestaria para suplir las escaseces financieras de muchos pequeños y medianos ayuntamientos, haya estado ausente para echar una mano a hoteles, cámpings, albergues, hostelería, comercio y autónomos de la provincia más turística de Galicia.

Diputación ha elegido vehiculizar el aporte de dinero en ayudas, a través de los concellos. A expensas de alguna última aclaración que conoceremos el próximo viernes 12, cabe entender que el reparto de esos 1,6 millones de euros atenderá a criterios de población.

Pero hay dos objeciones a realizar. Una: la cuantía es escasa si se compara con otras. Y dos: es triste que venga como consecuencia de haber roto negociaciones Xunta, diputaciones y Fegamp, que podrían haber creado una bolsa común con más músculo financiero (del orden de cien millones de euros).

En estas, el Concello de la capital parece haber aprendido de sus errores anteriores anunciando mayor dotación para el plan Supera 2021. Nada menos que 1,7 millones de euros. Supone más de lo que aportará Diputación para toda la provincia. Y el alcalde Miguel Anxo Fernández Lores se reúne con los afectados.

Más vale tarde que nunca.

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