«Las visitas son muy importantes, pero pedimos un último esfuerzo»

La directora de la residencia de Caser Residencial en Vilaboa, Beatriz Iglesias, dice que nunca han parado la actividad y se han adaptado a cada momento

Beatriz Iglesias, directora de Caser Residencial Pontevedra, en Vilaboa
Beatriz Iglesias, directora de Caser Residencial Pontevedra, en Vilaboa

pontevedra / la voz

Beatriz Iglesias (Cotobade, 1970) está al frente de Caser Residencial Pontevedra, ubicada en Vilaboa. Este centro de mayores superó un brote de coronavirus que dejó muchos contagios y siete fallecidos. Su directora, que lleva en el puesto desde que la residencia abrió hace 16 años -Caser la adquirió en el 2019-, pide un último esfuerzo a las familias hasta que se complete la vacunación con la segunda dosis.

-La residencia que dirige recibió la primera dosis de la vacuna el 31 de diciembre. ¿Cuántas personas participaron?

-Hemos despedido el año por la puerta grande. Nos han vacunado y era algo muy deseado. Ha sido un momento de alegría y estamos muy esperanzados en que todo esto haga que la situación vaya a mejorar y gracias a esto los centros se conviertan en un entorno muy seguro para la gente mayor. Tenemos la esperanza de poder normalizar la situación en breve. Nos vacunamos en torno a un 93 % de usuarios y personal porque hay que tener en cuenta que había gente que estaba hospitalizada o quedaba algún caso positivo. Dentro del personal también hay gente que no se pudo vacunar por contraindicaciones.

-Esa fue la primera dosis. La segunda toca el 21 de enero...

-No lo tenemos todavía confirmado, pero por calendario nos correspondería en esas fechas.

-Su centro y el resto de los del área sanitaria capearon bien la primera ola. ¿Por qué?

-Los positivos en las residencias se acaban convirtiendo en brotes y es muy difícil su contención. Lo bueno que tiene nuestro centro es que es muy grande y eso nos ha permitido el poder sectorizar y focalizar el brote en una zona específica de manera que no pusieras en riesgo al resto de la población de la residencia. En la primera ola nosotros habíamos tenido tres casos, pero justo nos coincide con el confinamiento. Decidimos en abril confinarnos todos en dos equipos. Nos habían hecho pruebas y dieron tres casos en el primer turno y se consiguió controlar. De manera que cuando entró el segundo turno ellos ya estaban negativizados.

-La cosa cambió en la segunda ola y hubo siete fallecidos.

-Efectivamente. Son los datos oficiales por causa de covid. Durante el brote cada tres días nos hacían PCR. En esos momentos tiene que haber mucha coordinación y mucha comunicación. Comunicación transparente con las familias. El equipo técnico colaboró directamente en hacer llamadas casi diarias manteniendo informados a los familiares. Por parte sanitaria, hubo mucha coordinación con la dirección asistencial, siguiendo las directrices que en todo momento marcaba el Sergas y la propia central con los protocolos de actuación.

-El comité clínico acordó el 8 de enero blindar las residencias hasta que se complete la vacunación sin salidas y con una visita a la semana. ¿Lo comparte?

-Nosotros cuando tuvimos casos positivos las familias han colaborado muchísimo desde el primer momento. Se han facilitado medios tecnológicos para que siempre estuvieran en contacto tanto con sus familiares como con los profesionales. Durante el tiempo que tuvimos positivos las visitas no estaban prohibidas pero estaban desaconsejadas. Ha habido colaboración por parte de las familias para mantener esa situación y no poner en riesgo. Ahora que por fin no tenemos casos la situación fuera se está agravando. Las visitas son muy importantes, pero pedimos un último esfuerzo para poder llegar a un final exitoso. Ese último esfuerzo es para los quince días que podemos tardar en recibir la vacuna.

-¿Las residencias han sido injustamente tratadas en la pandemia?

-Nosotros sabíamos perfectamente a lo que nos íbamos a atener. En el momento en que tienes esa situación intentas controlarla y sabes que los vas a tener en el centro y la coordinación con las direcciones asistenciales es fundamental. En todo momento puedo decir que desde Pontevedra hemos tenido una total colaboración. Si había una complicación con cualquiera de los residentes se hacía el traslado. A nivel Sergas estamos muy contentos.

-¿Cómo se frena el deterioro físico y cognitivo de los mayores en una situación tan larga como esta de pandemia?

-Nosotros nunca hemos dejado de realizar ninguna actividad. Lo que hemos hecho en el momento en que se produce el brote es hacer actividad individualizada. Ahora volvemos con grupos reducidos y mantenemos actividad con medidas controladas y por zonas de convivencia. Pero siempre reforzando que hagan actividad, desde fisio, talleres cognitivo o una comida.

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