SOS de colectivos de párkinson: «Si no nos ayudan, no podemos seguir»

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Ramón Leiro

La pérdida de ingresos en la asociación de Pontevedra es de 36.000 euros

12 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Las asociaciones gallegas de párkinson alertan de que el covid-19 pone en riesgo la sostenibilidad de esta red en la comunidad. Por este motivo ayer convocaron una concentración virtual en las redes sociales con el hashtag #QueremosSeguir. ¿Es tan grave la situación? En Apropark, la Asociación de Párkinson de la Provincia de Pontevedra, le ponen cifras al impacto de la pandemia. Su presidenta, Begoña Cerqueiro, explica desde la sede central de Bueu que ellos tienen un gasto anual de unos 120.000 euros.

Este año la pérdida de ingresos asciende ya a 36.060 euros. En esta cantidad se incluye una merma de cuotas de terapias durante los meses de cierre por el confinamiento (16.000 euros), de ingresos por descenso de actividad y de socios (7.500) y de ingresos por donativos en mesas de cuestación, rifas o comida de Navidad (12.560). Además, el coronavirus ha ocasionado unos gastos extra de 9.653 euros. En este caso, 600 euros por logopedia (por aumento de grupos), 8.000 por obras e inversiones y 1.053 por compras de material específico. «Si no nos ayudan, no podemos seguir», remacha.

El equipo de Apropark tiene claro que subir las cuotas de sus socios es «la última opción», ya que las familias también lo están pasando mal. En la sede de la Casa del Mar han tenido que hacer obras para disponer de cabinas individuales de fisioterapia y trasladar las sesiones de logopedia a una zona con ventilación, además de tener que hacer grupos más pequeños de usuarios. La asociación atiende a 146 personas con párkinson en sus dependencias de Bueu, Pontevedra y Vilagarcía. La más joven de 47 años y la mayor, de 89. Apropark cerró sus sedes por la pandemia entre el 12 de marzo y el 27 de julio. Kaly Fernández, secretaria, cuenta que desde entonces hay actividades que no se han podido recuperar, caso de la terapia en piscina (hidrocinesiterapia) o la gimnasia para personas con movilidad reducida. Acaban de retomar pilates con tres grupos de cinco usuarios y en logopedia los grupos también son de un máximo de cinco.

En el caso de la terapia en el agua que se hacía en la piscina de Pontemuíños, Begoña Cerqueiro alude a que se trata de una actividad muy segura y beneficiosa para los pacientes de párkinson. «Es segura porque están en agua caliente hasta la cintura y es una actividad a la que se saca mucho rendimiento incluso en estadios avanzados de la enfermedad. Pero no hemos encontrado a nadie que no nos garantice un protocolo de seguridad», recalca.

Una dolencia neurodegenerativa con tratamientos sintomáticos

El párkinson es una enfermedad neurodegenerativa y crónica que afecta al sistema nervioso. Provoca una serie de síntomas motores, como temblor o desequilibrio, pero también otros no motores menos conocidos como cambios emocionales y cognitivos. Hoy en día no existe una cura para el párkinson, una dolencia que afecta a unas 160.000 personas en España.

Los tratamientos son, por tanto, solo sintomáticos. De ahí que las personas con párkinson necesiten un abordaje socio-sanitario integral, además del apoyo de cuidadores y familiares. El informe de la situación de las asociaciones de párkinson federadas en España y el impacto del covid-19, difundido el pasado 11 de septiembre, deja varias conclusiones. En cuanto al impacto en los colectivos, se afirma que el 45,5 % han perdido más del 75 % de sus ingresos y el 77,3 % han reducido su número de socios. En cuanto a los usuarios, el 66 % percibió un empeoramiento de la enfermedad y solo un 2,6 % tuvieron el coronavirus. Además, el 100 % de las terapias habían sufrido variaciones de aforo o cancelaciones en septiembre.

La presidenta de Apropark, Begoña Cerqueiro, comenta que algunos usuarios han dejado de acudir al centro por miedo a contagiarse y otros por un empeoramiento muy significativo tras los meses de confinamiento: «En esos casos nosotros ya no somos el recurso y tienen que ir a un centro o residencia». La asociación tiene subvenciones del Plan Social de Ence y del 0,7 % del IRPF de Política Social.