El vecino que encontró el cadáver del hostelero de Sanxenxo: «A miña muller viu un home tambalearse e caer. Fun mirar e tiña sangre na fronte»

¿Qué le pasó a Ignacio Cal? Lo que empezó como un accidente ha derivado en la detención de un hijo suyo. En el lugar de los hechos hay algunas cosas que llaman la atención

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El vecino de Sanxenxo que encontró el cadáver de Ignacio Cal cuenta lo que vio «A miña muller viu un home tambalearse e caer. Tiña sangre na fronte», explica

Pontevedra / La Voz

En las proximidades de la antigua discoteca Pirámide de Sanxenxo, otrora gran templo de la movida a orillas de la circunvalación que une la villa sanxenxina y Portonovo, se produjo ayer, viernes, a primera hora de la mañana, un extraño suceso. O incluso dos incidentes distintos, que se continúan investigando por parte de la Guardia Civil. El hermetismo de los investigadores es grande y parece estar relacionado con la complejidad de lo ocurrido. Nada mejor que ir hasta ese lugar donde se produjeron los hechos para tratar de entender cómo pasaron las cosas y precisar la cronología de un suceso que ha conmocionado a la villa turística. 

Todo comienza el viernes poco después de las 7.00 horas, en un día de lluvia en el que a esa hora había poca visibilidad. Lo primero de lo que hay constancia es de un accidente en la circunvalación de Portonovo a Sanxenxo, a la altura de la vieja discoteca Pirámide, un vial bastante transitado. El 112 recibe entonces una alerta emitida por el sistema eCall de emergencias, el método de llamada automática que tienen algunos vehículos, facilitando la localización del siniestro y las características del coche accidentado. En realidad, se había producido una colisión entre dos automóviles. Según testigos presenciales, uno de ellos quedó bastante destrozado y con parte de la carrocería en la cuneta y el otro tenía daños visibles en la chapa y seguía sobre el vial. Hasta ahí, se trataría de un simple percance de tráfico y punto. Pero a los pocos minutos ya surge la primera incógnita. Falta uno de los conductores de los coches. Parece que se dio a la fuga y se pone en marcha una investigación para dar con su paradero.  

Pero las rarezas, desafortunadamente, no paran ahí. Mientras sobre el vial la Guardia Civil regula el tráfico y realiza las pertinentes pesquisas sobre el accidente, una vecina que vive a unos 50 metros del accidente, justo a orillas de una pista que va a dar a esa circunvalación, ve algo muy raro desde su vivienda y avisa a su marido, de nombre Cándido: «A miña muller está enferma e dorme moi pouco. Entrou na habitación e díxome que vira a un home vir por aí pola pista (que rodea su casa), ela pensaba que estaba borracho porque viña tambaleándose. Díxome que caera fulminado. Pero como ela está enferma e ás veces confunde a realidade ao primeiro pensei que non sería para tanto. Estiven así uns minutos pensando e despois levanteime da cama, saín da casa e fun mirar». Cándido cuenta que el vial estaba oscuro pero que, aún así, ya desde lejos apreció un bulto en una orilla de la pista que conduce a esa circunvalación. «De lonxe, parecía que había un bulto pequeno, pero conforme me fun achegando xa me pareceu máis grande», señala. Se acercó hasta el lugar y comprobó que su mujer tenía razón y que había una persona tirada en el suelo: «Tiña sangue na fronte, así como un corte ou un golpe, e pareceume que estaba morto», explica. 

¿Qué hizo Cándido en ese momento? Levantó la cabeza y se percató de que, unos veinte metros más adelante, estaba la Guardia Civil regulando el tráfico y que había un coche en la cuneta, así que ya imaginó que se había producido un accidente en la circunvalación. Se acercó a los agentes y les informó de que en la pista había una persona tirada en el suelo. «Un dos axentes deixou de regular o tráfico e veu conmigo. Intentou reanimalo, fixo que puido ou o que sabían pero o home non se movía, estaba morto», manifestó. Cuenta también que luego llegó la ambulancia y que lo único que pudieron hacer los efectivos sanitarios fue certificar la muerte del hombre. Cándido tuvo que ir a declarar ante la Guardia Civil sobre lo que había visto. Y todavía hoy sigue impactado con el hallazgo. «Pensar que aí había unha persoa tirada... non me sae da cabeza», dice. 

Tras certificarse la muerte, se supo que se trataba de Ignacio Cal García, un conocido hostelero de Sanxenxo de 62 años de edad. ¿Qué hacía él allí? Al principio, se pensó que su muerte tenía que ver con el accidente que se produjo en las proximidades. Pero pronto empezó a haber dudas al respecto. Fuentes de la investigación señalaron que el hombre presentaba un fuerte golpe en la cabeza, circunstancia que en todo caso no tiene que ser sinónimo de una muerte violenta, sino que pudo haberse producido como consecuencia de una caída accidental o, incluso, post mortem.

En el lugar de los hechos, no obstante, hay varias cosas que llaman la atención. Muy cerca de donde apareció el cadáver, en la parte trasera de la discoteca Pirámide, está un coche de color oscuro bien aparcado y con el interior ordenado. Se trata de un vehículo a nombre del fallecido y en el que, quizás, él pudo haber llegado hasta allí. Luego, podría haber ido caminando hacia el lugar donde se desplomó (solo unos metros más adelante, en la parte lateral de la vieja discoteca) y por eso la vecina lo vio pasar por allí «tambaleándose» y luego observó cómo se caía al suelo. Finalmente, apareció muerto en ese punto, que es un lugar intermedio entre donde hoy, sábado, todavía está estacionado su coche y el sitio donde se produjo el accidente en cuestión. De hecho, desde el lugar donde el hombre apareció muerto se ve bien el punto de la circunvalación donde se produjo el siniestro, aunque a la hora del percance y con el mal tiempo del viernes no se diesen las mejores condiciones de visibilidad.  

Todo se enrevesó todavía más cuando, tras descubrirse el cadáver, se supo también que el conductor que había desaparecido del lugar del accidente era hijo de fallecido. ¿Cómo se descubrió tal cosa? Para empezar, figura como  titular del coche cuyo conductor se había ausentado y, además, se halló un documento identificativo en las inmediaciones del automóvil (no ha trascendido si el DNI o el permiso de conducir). A esto se suma el hecho de que distintas fuentes, como el Concello de Sanxenxo, aseguraron que el hostelero muerto no iba en ninguno de los vehículos siniestrados, lo que ahondaría en la teoría de que pudo llegar a la zona en su propio vehículo, el que sigue allí estacionado.

El giro más truculento del guion se produjo cuando, el viernes por la tarde, trascendió que había sido detenido el hijo del hostelero fallecido, es decir, el conductor que se había dado a la fuga y que coincide en nombre y apellido con su padre, ya que también se llama Ignacio Cal. Se le arrestó por un presunto delito de homicidio ocurrido en Sanxenxo. Esta detención dio una vuelta de tuerca y lo que empezó como un accidente acabó tomando otro cariz. De todas formas, la investigación continúa en marcha y se está a la espera tanto de que el detenido pase a disposición judicial como del resultado que arroje la autopsia. Ambas cosas serán claves para tratar de poner luz a un suceso tan dramático como enrevesado. 

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El vecino que encontró el cadáver del hostelero de Sanxenxo: «A miña muller viu un home tambalearse e caer. Fun mirar e tiña sangre na fronte»