Inician los trámites para declarar el fallecimiento de Sonia Iglesias

El procedimiento judicial ha sido instado por el hijo de la pontevedresa, de la que no se tienen noticias desde hace más de diez años


Pontevedra / La Voz

Transcurridos más de diez años de que hubiese desaparecido Sonia Iglesias Eirín, el hijo de la pontevedresa ha instado el procedimiento judicial para que declaren su fallecimiento. Fuentes judiciales precisaron que este es un proceso judicial reglado en el Código Civil que, en los casos como el de Sonia Iglesias, no se puede impulsar hasta una década después de que se hubieran dejado de tener noticias suyas.

Por lo pronto, el expediente ha sido asumido por el Juzgado de Primera Instancia número cinco de Pontevedra, con competencias en cuestiones de familia. En el mismo consta que, en el momento de su desaparición, la pontevedresa tenía 37 años, así como se refleja el domicilio en el que residía con el también fallecido Julio Araújo y el hijo de ambos.

Al igual que en el resto de procedimientos de este calado, el juzgado hace público su auto para que todos aquellos que puedan aportar algo sobre su paradero, «que tengan noticias de su existencia puedan ponerlas en conocimiento» de la magistrada. 

Una vez superados todos los trámites, la titular del juzgado deberá establecer la fecha oficial de la muerte de Sonia Iglesias, que suele coincidir con el día en el que se denunció su desaparición. Las mismas fuentes judiciales precisaron que este tipo de trámites cumplen un doble objetivo. Por un lado, permite que los beneficiarios de la herencia puedan disponer de ella: «Declarada firme la sentencia de presunción de muerte, se abrirá la sucesión en los bienes del ausente, procediéndose a su adjudicación por los trámites de los juicios de testamentaría o ab intestato, según los casos», refiere el Código Civil.

Por otro, la declaración de fallecimiento supone una ruptura de los lazos familiares que pudieran existir, como puede ser el matrimonio en otros supuestos de desaparición.

Se da la circunstancia de que este procedimiento se ha instando cuando apenas han transcurrido algo más de dos meses de la muerte del que fue pareja de Sonia Iglesias, Julio Araújo. El pontevedrés, quien murió a principios de septiembre a los 62 años víctima de una larga enfermedad, fue la única persona que llegó a estar imputada judicialmente durante la investigación por la desaparición. Sin embargo, la falta de pruebas incriminatorias determinó que está imputación por un supuesto delito de detención ilegal quedase sin efecto.

La investigación

Según el relato que siempre sostuvo ante la Policía Nacional y los jueces fue que solo fue consciente de la separación de su pareja cuando el 18 de agosto del 2010 se pusieron en contacto telefónico con él desde el trabajo de Sonia Iglesias para interesarse por los motivos por los que no se había incorporado al mismo. La pontevedresa era bastante conocida dada la proyección al público de su puesto como dependienta en Massimo Dutti.

Las pesquisas posteriores lo único que sacaron en claro es que ambos se habían desplazado en coche hasta una zapatería de Arzobispo Malvar, donde la pontevedresa dejó a arreglar un par de sandalias. Fue cruzar el umbral de la puerta y adentrarse en la calle y se dejó de tener noticias de ella, desapareció.

En el 2012 se produjo su imputación, lo que determinó que la causa pasase entonces a la titular de juzgado con competencias en Violencia sobre la Mujer. Durante sus distintas comparecencias judiciales, Araújo incurrió, según el fiscal jefe de Pontevedra, Juan Carlos Aladro, en contradicciones. Sin embargo, tanto los jueces de Instrucción como, posteriormente, la Audiencia de Pontevedra minimizaron el alcance de estas afirmaciones, las consideraron meras incoherencias sin entidad penal.

Dos años después se archivó provisionalmente el caso, si bien a finales del 2017 se reabrió. Fue, de nuevo, un callejón sin salida que no aportó nada nuevo, aunque, eso sí, Julio Araújo y su hermano tuvieron que comparecer en Comisaría. No llegaron a ser imputados, confirmaron entonces desde la Fiscalía de Pontevedra.

En la actualidad, está decretado un nuevo sobreseimiento provisional, aunque la Policía Nacional mantiene abiertas las investigaciones.

De Sonia Iglesias a María José Arcos: una treintena de personas siguen desaparecidas en Galicia

André Siso Zapata / R. S.
Manifestación en el 2018 en recuerdo de Sonia Iglesias, en Pontevedra
Manifestación en el 2018 en recuerdo de Sonia Iglesias, en Pontevedra

Las familias de las personas desaparecidas, algunas desde hace más de 10 años, se enfrentan a problemas legales que agudizan aún más su dolor

En Galicia hay alrededor de una treintena de personas registradas como «desaparecidas», casos detrás de los cuales hay familias que viven en vilo esperando alguna pista, en la mayoría de los casos sin éxito. En el caso de Yago de la Puente, la aparición de unos huesos 13 meses después de perderle la pista ha aportado definitivamente algo de luz. 

De todas los casos registrados por la asociación SOS Desaparecidos, el caso más antiguo es el de Sonia Iglesias, del que este mismo mes se cumplieron diez años. Su desaparición, una de las más mediáticas de la historia reciente, supuso un shock para la ciudad de Pontevedra. De 37 años y madre de una niña, no quedó rastro después de visitar una zapatería en agosto del 2010. Durante las semanas posteriores, la ciudad de movilizó para reclamar la vuelta a casa sana y salva. Su paradero sigue siendo desconocido.

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