Del sectarismo a la estupidez


el lunes día 23, leí un artículo en este mismo medio que, a modo de título, destacaba en su página web: Ningunha persoa culta debería atreverse a falar en público en castelán. Pues bien, a pesar de que por la forma de expresarme corro el riesgo de ser tachado de inculto, haciendo uso de mis derechos constitucionales: libre expresión y uso del castellano, utilizaré la lengua de Cervantes, la que utilizan 600 millones de personas y en la que curse mis estudios profesionales y universitarios. Quede constancia, no obstante, mi respeto y admiración por el conocimiento del gallego, tanto en la escuela como en nuestras relaciones de convivencia, es decir, desde el punto de vista socio cultural de un pueblo que debe conservar vivas sus raíces, pero manteniendo el castellano como lengua principal. En esta línea, a quienes vilipendian del castellano, podríamos preguntar: ¿Por qué el uso del inglés o el alemán, no son denostadas con tanta saña como se hace con el castellano? En mi opinión, la respuesta es obvia, responde sin duda a un ataque revanchista por la marginación que el gallego tuvo en otros tiempos ya superados. Dicho lo cual, seamos serios y no saquemos las cosas de quicio, defender y proteger la lengua materna sí, pero sin sectarismos ideológicos, porque, en mi opinión, el considerar un inculto a quien hable castellano en público es, por decirlo educadamente, una estupidez.

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