El enterrador que no quería trabajar y acabó en la cárcel

Ocurrió en 1912


Pontevedra / La Voz

El enterrador de Mourente protagonizó un pintoresco episodio, que más parece extraído de un esperpento literario que de la realidad. La Voz de Galicia informó de que el hombre era un «holgazán empedernido» y que «su poco afán de trabajo le hizo dar con sus huesos en la cárcel». Resulta que se murió un niño de año y medio y su tío se lo llevó a San Mauro, con la cédula de enterramiento y el cadáver en una caja envuelto en una capa porque la familia era pobre. Se lo dejó al sepulturero, que en vez de cavar una fosa, abrió una tumba ya hecha y lo metió allí. Cuando murió una niña de la familia del propietario de la tumba, la descubrieron ocupada y se montó el escándalo de si se había producido un crimen con la complicidad del enterrador. El hombre no tuvo mejor idea que sacar el cuerpo y cuando nadie lo veía, enterrarlo en otra tumba, para ocultar la prueba de su pereza, pero de nada le sirvió. Se descubrió todo y él pasó una noche en la cárcel acusado de violador de sepulturas.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

El enterrador que no quería trabajar y acabó en la cárcel