Importan más los nombres que la economía

El gobierno local se empeña en una cruzada contra Juan Carlos I y olvida la rebaja fiscal


Estaremos de acuerdo en que ahora mismo no hay asunto más importante que vencer al virus. Adoptar las medidas necesarias para rodear y derrotar al covid-19. Esa es la prioridad. Así actúan Poio, Bueu, Marín o Ponte Caldelas. Sin embargo, se observa que, en algunos otros municipios, como es el caso de la ciudad de Pontevedra, semejante prioridad queda distraída. En la capital provincial importa más la revancha ideológica que atender a las necesidades urgentes del tejido económico.

El gobierno municipal, que preside Miguel Anxo Fernández Lores y que participa y ayuda el PSOE, ha decidido priorizar el revisionismo antes que la emergencia de ayudar a sectores que constituyen una parte fundamental del PIB local. Importa más cambiar el nombre de una calle o pretextuar el corte de tráfico de una avenida con la coartada de prevenir el covid-19 que priorizar medidas concretas de rebaja de la presión fiscal al comercio de proximidad y a la hostelería local.

Prevalece el interés en obtener un titular que en consolidar un apoyo a segmentos económicos que son cruciales para la ciudad. Puede la ideología sobre la economía. Algo inherente a quien procede del funcionariado, no sabe de empresas y lleva 21 años instalado en la sopa boba de las retribuciones a cargo del erario público y se jubila en semejante condición. ¡Vaya ejemplo!

Afán revisionista

Este empeño actual del BNG pontevedrés -después de 21 años consecutivos en la poltrona municipal- en retirar del callejero de la ciudad el nombre de Juan Carlos I, me recuerda al BNG de 1999 y 2003 que con Luis Bará como concejal comisario inició una purga revisionista que entonces generó mucha fricción en la sociedad local.

Cada cierto tiempo, al sector BNG del gobierno municipal le sale ese sarpullido y retira del nomenclátor local a unos para poner a otras. Por ejemplo, Salvador Moreno y Fernández Ladreda por Rosalía de Castro y María Victoria Moreno. Generaron polémicas que fueron cortas gracias a que la madura sociedad pontevedresa las ahogó sin mayor trascendencia.

Ahora es diferente: el BNG plantea, en plena efervescencia informativa sobre el rey emérito, retirar el nombre de Juan Carlos I a la avenida central de lo que denominamos como Pontevedra este. Una zona de crecimiento de la ciudad que tiene a ese vial como eje sistémico. Y lo hace en base a una sucesión de revelaciones periodísticas basadas, en parte, en las filtraciones del excomisario Villarejo, que cuestionan la ética del anterior monarca. Pero que, hasta ahora, están siendo investigadas por la Fiscalía del Supremo. Sin que hayan concluido aún las indagaciones del Ministerio Público ni se haya pronunciado el alto tribunal. Es decir, sin que exista siquiera una imputación.

Sin embargo, la reciente comparecencia de la concejala Carme Fouces ha sido un dechado de dar por probadas las acusaciones contra el anterior monarca; un ejercicio de condena sin necesidad de pruebas. Y de paso de exhibición ideológica del BNG contra la actual monarquía constitucional, alineándose con Bildu y ERC.

No seré yo quien pretenda explicar, justificar o defender a Juan Carlos de Borbón si se ha metido en semejantes enjuagues. Lamento que dilapide el crédito que la mayoría de los españoles le concedimos como uno de los artífices de la transición que ha permitido que partidos como el BNG estén legalizados y puedan ser actores de la escena política actual. Pero sigo creyendo en la presunción de inocencia que reconoce la Constitución. La misma caución que benefició a Raimundo González Carballo por el caso Naturgalia (por ejemplo), cuando este concejal fue denunciado por el PP local ante los tribunales y sin embargo salió indemne de las acusaciones sobre trato de favor a esa empresa de jardinería.

Y, además: papelón otra vez del PSOE local. Tino Fernández sigue con la piedra atada al cuello, hundiéndose cada día un poco más en la miseria de un sueldazo a cambio de traicionar sus presupuestos ideológicos. El BNG lleva de la correa a los ediles socialistas y les hará votar en pleno para que se retraten públicamente. ¿Qué dirá Pedro Sánchez?

Mirar alrededor

El gobierno de coalición que preside Miguel Anxo Fernández Lores debería mirar alrededor. Es tristísimo que la capital de la provincia se esconda en argumentos fútiles para evitar las decisiones que otros concellos del entorno han decidido. Poio y Bueu, con alcaldes del Bloque, han determinado, sin excusas, ayudar al tejido empresarial local.

Luciano Sobral, regidor del BNG, decidió que los locales de hostelería del municipio de Poio no paguen las tasas de basuras ni de veladores mientras dure el cierre de la hostelería que está vigente desde el 7 de noviembre por decisión de la Xunta de Galicia.

Félix Juncal, alcalde del BNG en Bueu, estudia la fórmula legal para eximir del pago de, al menos, la tasa de basuras a los negocios de hostelería del municipio a los que tampoco se cobrará la tasa de veladores.

¿Qué le está pasando a la ciudad de Pontevedra? ¿Es un problema de falta de empatía del alcalde Miguel Anxo Fernández Lores y su gobierno?, ¿O es que la pretendida salud financiera es una milonga que esconde un problema económico tal que obliga a cobrar todas las tasas para mantener el equilibrio monetario del Ayuntamiento?

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