Trece acusados por intentar establecer una nueva ruta de la cocaína

En un primer momento, se creyó que narcos gallegos iban a ser estafados


Pontevedra / LA Voz

Con peticiones de prisión que se mueven entre los seis y los siete años y medio, y multas, la Audiencia de Pontevedra sentará a partir de este lunes en el banquillo a trece acusados de intentar establecer una nueva ruta de la cocaína entre Colombia y las Rías Baixas. Se les imputan los delitos de integración en grupo criminal y contra la salud pública de sustancias que causan grave daño

De este modo, el fiscal mantiene que los encausados «formaban parte de un entramado personal que tenía por finalidad el organizar la adquisición de cocaína en cantidades importantes para el tráfico ilícito de la misma», de tal modo que «actuaron de modo concertado y de consuno y de manera estable y continuada, al menos, desde el mes de septiembre del 2016 hasta el 25 de noviembre, cuando se produjo la detención de los mismos». Añade que cada uno de los sospechosos desempeñaba un rol concreto encaminado a consumar la actividad delictiva.

En este sentido, desde el ministerio público diferencian el papel que asumían unos y otros dentro del grupo. Por un lado, señala que la red madrileña constituida por J. J. M. C., A. L. T. y J. D. M. E., así como por los colombianos J. L. A. P., V. M. M. S., J. A. A. E., J. A. N. y A. A. B. O. serían los encargados «de proporcionar las sustancias estupefacientes, así como de la infraestructura necesaria y transporte de las misma, al resto de los acusados».

Por su parte, la rama gallega, conformada por el G. O. -de nacionalidad italiana-, M. S. V., J. C. C., J. C. G. O. y C. O. D. recepcionarían las partidas de estupefacientes para, supuestamente, completar el último eslabón de su distribución a terceras personas.

Primer encuentro en Poio

En este punto, la Fiscalía de Pontevedra refiere que la primera reunión de la que se tiene constancia se produjo a mediados de septiembre del 2016 en Poio entre G. O. y M. S V. Luego vendrían otros encuentros a los que se sumaron otros individuos, algunos de los cuales no fueron identificados, en Cambados, Silleda o Santiago. La acusación sostiene que estas conversaciones tenían como único objetivo «organizar la compra de sustancias estupefacientes en cantidad importante y por un número lo más amplio posible de personas con la finalidad de obtener un mejor precio».

Estas reuniones, supuestamente, fructificaron en un acuerdo que tendría que haberse consumado el 10 de noviembre del 2016 en un supermercado madrileño. Sin embargo, la transacción no salió adelante «ante la sospecha (...) de la presencia policial».

Todo parece indicar que este revés no echó para atrás a los encausados, que habrían orquestado una nueva venta pactando que la rama de Madrid asumiese el traslado de la cocaína a Galicia. Paralelamente, se alquiló un piso en la localidad coruñesa de Sada y se citaron para el 26 de noviembre en Oleiros, pero la intervención de la Guardia Civil frustró esta transacción.

Se da la circunstancia de que, en un primer momento y en el marco de esta operación bautizada como Encina Gallo Vetusta, la Guardia Civil creyó estar investigando a un grupo de colombianos que pretendían estafar a unos narcos pontevedreses. Finalmente, todo apunta a que lo que estaban orquestando era una nueva ruta de la cocaína.

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