«Me dolió ver bajar al Dépor, pero ahora me hace ilusión jugar contra ellos»

Romay se formó en la cantera deportivista y ahora es una pieza clave en el once granate


Romay tiene el corazón a dos colores. Defiende el granate, pero no rehúye del blanquiazul del club en el que se formó. A punto de empezar su tercera temporada en el Pontevedra, espera con emoción un partido que le dejará el «corazón partío». «Me dolió ver bajar al Dépor, pero ahora me hace ilusión jugar contra ellos, es el equipo al que iba a ver desde niño y ahora jugaré contra ellos», señala Romay, que espera con emoción ese 6 de diciembre. Será el fin de semana en el que el equipo de Fernando Vázquez visite Pasarón en competición oficial.

Romay llegó a debutar con el primer equipo en Riazor, pero también jugó en el estadio coruñés con el filial y ahora piensa en el día que vuelva con el Pontevedra. Tiene claro que en la ida y la vuelta solo vale ganar. De eso depende acercarse a la Liga Pro y cumplir poco a poco ese sueño personal (y colectivo) del ascenso. Si hay algo que reconoce el coruñés es la ilusión que despierta el equipo de esta temporada. «Si la hay fuera, imagínate dentro», apunta el medio centro. Tenemos gente con mucha experiencia, creemos que este año se pueden hacer las cosas muy bien. Yo estoy como un aficionado más, ilusionado», concluye Romay.

Hace poco más de un mes que comenzaron la pretemporada, pero no pudo ser hasta el pasado sábado cuando pusieron en práctica lo trabajado. El primer test de este verano convulso fue ante el Coruxo. Un gol de Rufo les demostró que empiezan a tener músculo para una competición que arrancará el próximo 18 de octubre a domicilio ante el Racing de Ferrol. «No puedo valorar ni para bien ni para mal este formato de liga porque es la primera vez. Lo único que puedo decir es que te juegas mucho en poco tiempo, no tiene sentido que sea así, pero hay que pensar que es igual para todos», apunta Romay, que asegura que la única desigualdad que hay esta temporada es que los equipos llegarán al debut con una pretemporada de distintas velocidades.

El covid ha marcado la vuelta a la actividad en todas las disciplinas. Mientras en otras comunidades llevan semanas entrenando con contacto, en Galicia esa medida todavía es reciente y frenó el acoplamiento del equipo. Con ocho caras nuevas en su plantilla, Jesús Ramos necesita cuanto antes que los jugadores funcionen como una máquina bien engrasada para llegar en forma al arranque liguero. «Ahora esperamos empezar a jugar partidos, es duro no poder poner en práctica lo que estamos aprendiendo», añade Romay.

Los jugadores reconocen que el vestuario este año es una piña, en la que hay perfiles con mucha experiencia. Jugadores como Xisco o Charles, con experiencia en Primera, aportan solvencia a la plantilla. «Ellos ya saben lo que hay, a mí me demuestran la capacidad que tienen», comenta el jugador coruñés. Este será su tercer año en el Pontevedra y la desbandada de una docena de compañeros le hace jugar un papel predominante. Es humilde. «Intentamos ayudar a los que vienen para que estén lo más cómodos posibles, tenemos un vestuario muy bueno», comenta. Y eso que este año el «hacer piña» se limita casi al terreno de juego porque fuera tienen la recomendación de que no queden en grupos numerosos o usen el vehículo propio. «Estamos todos igual y nos interesa, al final no te quieres perder 15 días porque estar fuera dos semanas es demasiado», concluye.

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