Charles y Xisco Campos, la veteranía al servicio del equipo

Aportarán su experiencia en Primera en su papel de «padres deportivos»


pontevedra / la voz

Si hay un equipo de la categoría que ha apostado fuerte este año es el Pontevedra. Ha renovado a su plantilla a conciencia para empezar a pensar en ascender a Segunda Pro. Nadie quiere pronunciar abiertamente las palabras ascenso ni tan siquiera play off, pero la ilusión generada en la afición y en el seno del club demuestran que con ese objetivo trabaja el equipo de Jesús Ramos. Ese es el destino final. Para llegar hasta ahí, la dirección deportiva ha confiado en una plantilla heterogénea, en la que la experiencia es un valor al alza. Y no solo por la veteranía de los jugadores, sino también por su trayectoria en la máxima categoría.

Primero fue Charles, que regresa a casa con 36 años después de haber jugado en el Celta, Málaga y Eibar y esta semana se incorpora a la expedición granate Xisco Campos, que con 38 años, reconoce que está en plena forma para ayudar en el vestuario, pero sobre todo en el campo. Cumple su primera semana de entrenamiento con el Pontevedra después de jugar su último partido con el Mallorca el 19 de julio.

El club balear le dio la oportunidad de continuar desempeñando otras funciones, pero prefirió seguir en activo. «Agradezco al Mallorca que me diese la opción de seguir vinculado, además mi formación va encaminada hacia ahí, pero yo tenía claro que quería seguir jugando porque tenía muy buenas sensaciones. Los partidos en los que tuve que entrar estaba compitiendo bien», señala. Nada que ver con el desenlace del fichaje de Charles. El jugador brasileño tenía claro que antes de retirarse tenía que volver a jugar en Pontevedra.

Una conversación en abril con la presidenta, Lupe Murillo, alimentó la esperanza de volver. Repitieron la conversación en julio y ya no hubo marcha atrás. Él mismo reconoce que este año le tocará hacer un poco de «padre» de los más jóvenes para guiarle el camino y que la juventud no suponga echar por tierra una carrera prometedora.

Charles ha visto a muchos compañeros que murieron de éxito antes de crecer y ahora quiere enseñar al resto. Xisco Campos no ha jugado con, pero señala que «soy un jugador de equipo, Charles aporta un salto de efectividad arriba y yo soy un perfil distinto que puede aportar experiencia. Voy a dar todo para intentar mejorar el grupo y sumar mi granito de arena. Los futbolistas que tenemos más recorrido, tenemos que sumar en esa experiencia y en ese saber estar y naturalidad». Tanto Campos como Charles saben que este año toca poner todo su bagaje al servicio del equipo y ser esos padres profesionales que pueden ayudar a guiar el camino deportivo.

Dos ascensos consecutivos

El jugador brasileño respira hondo cuando piensa en un play off: «Imagínate», decía hace unos días a La Voz de Galicia. Xisco, sin embargo, sabe lo que es sumar dos ascensos consecutivos. Ascendió hace dos temporadas con el Mallorca de Segunda B a Segunda y de ahí a Primera.

Fue una carrera fulgurante y aunque este año toca volver a empezar, Xisco Campos sabe que «todo se demuestra en el vestuario y en el campo, es importante la cohesión de grupo y que la gente que tenga ilusión y hambre de seguir creciendo y aprendiendo a través de este deporte. Desde dentro o fuera hay que hacer lo mejor para el equipo y así multiplicaremos el rendimiento, que es lo que todos queremos».

Ya en Pontevedra, Xisco Campos explica cómo un jugador de su trayectoria acaba otra vez en Segunda B. Reconoce que la dirección deportiva se puso en contacto con él y las buenas referencias que tenía de jugadores que había pasado por aquí le llevaron a dar el sí con rapidez. Además de Pol Bueso, otro jugador veterano con quien compartió vestuario en el Nástic, estaba Álvaro Bustos, ex jugador del Mallorca y una de las pérdidas más importantes de la plantilla granate este verano. «Aquí hay un proyecto y cuando me llamaron sabía que era un sitio en el que se hacen las cosas bien, que es un proyecto que quiere aspirar a crecer con humildad y trabajo». Charles corrobora estas palabras. En parte, además de los colores, a él también le tira un proyecto ilusionante, aunque en su caso lo que se impuso fue el corazón.

Los dos esperan que pronto se conozca el protocolo para competir la próxima temporada. Por el momento, solo se sabe que comenzarán el próximo 18 de octubre, pero quedan muchos flecos por resolver. Entre ellos está saber si habrá o no público en la grada. Ambos saben lo que es un partido con el silencio del estadio, y recalcan que «el fútbol es de la gente, nosotros no dejamos de ser aficionados que empezamos en su día y que por circunstancias tienes la posibilidad de llegar y vivir de esto». Y no piensan parar.

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