Polémica por un viaje de regreso de la isla de Ons a Portonovo y Bueu

Usuarios critican que el barco iba lleno sin mantener la separación entre personas, mientras que Nabia se defiende recordando que en el transporte de pasajeros no es obligatoria la distancia social


Bueu

Iba a ser un viaje de placer y naturaleza y acabó siendo una polémica que enciende las redes sociales. Un viaje de regreso a Portonovo y Bueu desde la isla de Ons el pasado domingo por la tarde ha sido objeto de duras críticas por los usuarios, que entienden que no se pudo guardar la separación entre personas dentro de la nave, mientras que desde la naviera sostienen que no hubo ninguna ilegalidad y que la distancia social no es obligatoria en el transporte de pasajeros, categoría en la que se incluyen también los viajes en barco y no solo es válida para bus y avión.

Todo comenzó por el mal tiempo. La lluvia se volvió persistente el domingo por la tarde y en Ons, con mal tiempo, no hay mucho que hacer. La gente que tenía billete para el barco de Nabia de las 17.30 horas con destino a Portonovo y Bueu se fue acumulando en el entorno del muelle para embarcar. También lo hicieron otras personas que tenían billete de regreso para más tarde, pero a las que la naviera, alegando que todavía había aforo suficiente, aceptó embarcar antes. Cuando llegó el momento de entrar en el barco eran muchos los que se pasaron por el muelle y más de uno de los pasajeros empezó a inquietarse sobre un número de personas que consideraban excesivo.

Uno de estos afectados es Elisa Blanco, que acababa de pasar el día con un grupo de amigos en la isla buenense. Llegaron por la mañana y ya tenían el billete reservado para las 17.30 horas, por lo que se marchaban en su turno, aunque no entiende por qué se permitió subir a tanta gente en el barco. Con mal tiempo, viento y lluvia, nadie iba arriba así que todos se alojaron en la parte interior de la embarcación, con sus petates incluidos.

Aquello se llenó muchísimo, exagerado

«Con el temporal que había era imposible estar en la parte de arriba», indica esta usuaria, que añade que, pese a tener billete, como había más gente, tuvo que viajar de pie. «Aquello se llenó muchísimo, exagerado», aseguró. Apuntó que se quejaron al capitán que, según su versión, les dijo que podían ir arriba, pero con la meteorología ten mala era difícil de asumir. «Durante todo el viaje fuimos protestando, yo y mi grupo de amigos en concreto decidimos arriesgarnos y subir a la parte de arriba y pasamos el resto del trayecto agarrados a un poste y rezando para que con la que estaba cayendo no pasara nada», criticó.

Varias personas que estaban en el barco decidieron llamar a la Guardia Civil, que les esperó en el puerto de Portonovo, el primero donde habían escala, contaron a la gente y subieron al barco. «La gente incluso empezó a aplaudir y los que nos bajamos en Portonovo, lo hicimos». Esta turista y sus amigos también rellenaron una hoja de reclamaciones.

Por su parte, desde la naviera se insistió en que todo se hizo legalmente. Una portavoz de Nabia indicó que en este tema «se está mezclando el transporte público con la distancia social y la distancia social en el transporte público no es de aplicación y de ahí está radicando el problema». Para la empresa, todo fue un malentendido por parte de algunos de los usuarios sobre las obligaciones a cumplir. «En el transporte público no se habla en ningún momento por normativa de distancia social», recalcan. «Todo el mundo tiene que ir con mascarilla», indicó, que es la exigencia que sí impone la ley. Sobre el viaje en cuestión desde la naviera añaden que el domingo fue «un día complicado» porque «por el tiempo, una isla y el transporte la gente se pone nerviosa y es normal, pero en todo momento se cumplió la legislación». Se exigió el uso de mascarilla y el aforo del barco en este viaje fue inferior al autorizado.

«No debemos de hablar de distancia social en el barco, para eso está la mascarilla, tanto en el barco como en el tren o en el avión». El aforo de esta embarcación es de 150 personas y desde la empresa subrayan que no se llegó a llenar. «El hecho de que viniera la Guardia Civil es porque algún pasajero les llamó, no porque ellos tuvieran constancia de ningún incumplimiento», añaden. 

La Xunta, por su parte, no comparte del todo esta valoración de la empresa y sí insta a las navieras el cumplimiento de las medidas de prevención. «Nas embarcacións con prazas a pé, as persoas deben manter entre si a máxima distancia posible —se indicó—. A referencia de ocupación é de dous vixeiros por cada metro cadrado na zona habilitada para viaxar de pé».

La consellería de Infraestruturas e Mobilidade remitió esta misma tarde, «tras as queixas dos usuarios» un escrito a las navieras «lembrándolles as súas obrigas».

La Xunta también recuerda «a necesidade de manter a distancia social necesaria á hora de realizar os embarques e desembarques»

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