POntevedra / La voz

Durante el largo confinamiento al que fue sometida la población entre marzo y mayo, los fotoperiodistas ejercieron una labor fundamental al servir de ojos de la sociedad, trasladando al interior de las casas, bien en papel o en formato digital, lo que estaba pasando ahí fuera. Uno de los profesionales que pisó prácticamente a diario la calle en Pontevedra durante esas jornadas fue Ramón Leiro (Cerdedo, 1966), un fotoperiodista con más de dos décadas de experiencia en La Voz de Galicia, primero retratando la actualidad en la edición de Deza-Tabeirós y desde 1999 en la delegación de la capital provincial.

Leiro, como el resto de la población, nunca había vivido una experiencia similar, y no quiso dejar pasar la oportunidad de plasmar en imágenes una situación histórica. Durante dos meses documentó pormenorizadamente todos los aspectos de la pandemia en la ciudad. El trabajo fue publicado hace unos meses en la edición digital de La Voz de Galicia, y ahora llega a las calles de Pontevedra de la mano del Concello, que organiza la exposición que se inaugura este lunes, a las 19 horas, en la Alameda.

Una selección de 30 imágenes que permiten hacer, apuntan desde el Concello, «un percorrido por varios momentos representativos daqueles meses como foi o traballo do persoal sanitario ou dos supermercados, o traballo voluntario e asistencial de Protección Civil, as festas veciñais desde os balcóns ou as primeiras saídas autorizadas con nenos e nenas».

A la hora de planificar la edición de este trabajo -tanto para edición digital del periódico como para la muestra que se verá desde el lunes en Pontevedra- Leiro se decantó por el blanco y negro. «Dálle certa coherencia ao relato -reflexiona-. Ademais, teño a sensación que ao rememorar o confinamento, moita xente o vai facer case que en branco e negro».

De aquella experiencia en la calle, Leiro se guarda muchos recuerdos en la retina. Los peores, afirma, fue asistir a entierros durante la etapa más dura del confinamiento, «cando soamente podían asistir tres familiares do defunto. Impresionaba o silencio que había nos cemiterios, xa que a situación era tan dolorosa que non había nin choros».

En el otro extremo, entre las situaciones gozosas, Ramón Leiro se queda con los traslados a sus domicilios de pacientes curados. Recuerda especialmente el caso de un vecino de Pontevedra al que el coronavirus dejó tan exhausto que los técnicos de Ambulancias Pontevedra tuvieron que ayudarle a subir a su casa y sostenerle para que pudiere responder desde la ventana a los vítores con que le recibieron sus vecinos.

Entre las fotos que se expondrán en la Alameda están también las que captó este profesional del fotoperiodismo en la unidad de cuidados intensivos del hospital Montecelo. «Impresionoume que cunha economía de medios fixeron unha labor enorme e coa máxima profesionalidade».

Y ahora que hay gente que se queja por llevar mascarilla, Leiro recuerda las jornadas que compartió con militares de la Brilat, que a la hora de desinfectar instalaciones «pasaban ata seis horas embutidos en traxes de protección, e cando os sacaban estaban chorreando, coma se saísen dunha ducha».

Las imágenes de quince fotógrafos aficionados completan la muestra

Las imágenes de Ramón Leiro no serán las únicas que se verán desde el lunes, y por espacio de un mes, en la Alameda. El Concello organiza paralelamente la muestra Memoria don confinamento. Pontevedra 2020, que reproduce una selección de quince imágenes remitidas por vecinos de la ciudad a una convocatoria lanzada desde la concejalía de Cultura con motivo del Día das Artes Gráficas, el 1 de abril. Se trataba de que los pontevedreses retratasen desde sus ventanas cómo estaban viviendo el confinamiento obligado en sus casas.

Un jurado seleccionó las quince imágenes que se mostraran en la Alameda. Las imágenes que forman parte de la muestra son Ás oito, de Xabi Barral Pousa; Pechados na casa, de Lois Santomé Paz; Confinada con su gatita, de Carlos Montero Martínez; Hoy no salgo que llueve, de Gloria Francisco González; Resistencia colectiva, de Álvaro Rodríguez Carballo; Desde mi ventana, de Diego Torrado Moledo; Vencereite, de Susana Paz Alejandre; La vida es bella con 3, de Amancay Tapia; Ler na xanela, de Luz Francisco González; Un cielo confinado, de Borja Costas Dicha; Atrapados, de Pedro Pablo Vidal Solla; Dende a miña fiestra, de María José Fraga Amboage; Interius (dentro)» de Simón Bujía Tourón; A nova roupa, de Sofía Patricia Remiseiro Rivas; y No estou solo, de Darío Perdiz Suárez.

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Ramón Leiro retrata los «Sesenta días de alarma» por el covid