Pontevedra

El acto de apertura de las fiestas de la peregrina se enfrentaba a un reto complejo. El de lograr mantener el ambiente festivo en un año en el que la conciencia colectiva aún no se ha recuperado de la tragedia. De hecho, puede decirse que ese será el reto al que se enfrente Pontevedra cada día de esta semana. El primer asalto, en todo caso, se ha superado con buenas sensaciones.

De ningún modo puede decirse que la Alameda estuviese muy concurrida. Al fin y al cabo, tampoco era ese el objetivo. He ahí la paradoja del covid: asistentes sí, pero no muchos. Solo tres cuartos del centenar de sillas colocadas para presenciar el pregón fueron ocupadas. Un buen puñado de personas se conformaron con ver el acto de pie, pero tampoco supusieron una multitud.

La puesta en escena, sin embargo, sí que estuvo a la altura. Mucho tuvo que ver en ello la animación musical a cargo de la banda local GaliFunk Brass Band, que arrancó aplausos y hasta algunos cánticos en la previa de los discursos.

Estos fueron inaugurados por la concelleira de Festas, Carme da Silva (BNG), quien formuló en voz alta su deseo para las presentes fiestas: «Que non sexan lembradas so polo virus, senón porque celebramos con responsabilidade todo aquilo que significa a vida».

Le siguió el hombre del día, el pregonero Pepe Solla. Quien si por algo merecerá ser recordado en el futuro, no será por dar el discurso en el año del coronavirus, sino por la labor que desempeñó meses atrás, cuando en pleno confinamiento decidió colaborar con el comedor de San Francisco.

De hecho, buena parte de su discurso estuvo enfocado a dar visibilidad y agradecer «a aquelas persoas que seguen traballando no comedor social en favor de quenes máis necesidades teñen» y a recordar que la escasez de recursos «é un problema que seguirá estando presente e o que todos debemos implicarnos e axudar como cada un poidamos».

Tanto Solla como el alcalde, en su intervención que siguió a la del cocinero, animaron a los pontevedreses a celebrar sus fiestas, siempre con la coletilla que, no por ser muy repetida, debe ser olvidada: la responsabilidad y el mantenimiento de las medidas de seguridad son clave.

Los representantes políticos quisieron tener un detalle con Solla, al que obsequiaron con un retrato y una caricatura hechas por el pintor Jose María Barreiro.

Y a las palabras oficiales siguieron el ruido ensordecedor y la humareda de la traca y el chupinazo que envolvieron la Alameda. La Peregrina, con todo, ya ha comenzado.

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El espíritu del pregón de la Peregrina se impone