Combatiendo el fuego con fuego

El lume técnico, origen de la leyenda negra -y falsa- que vincula al personal de las brigadas forestales con buena parte de los incendios que asolan Pontevedra


Pontevedra / La voz

Está considerada como una de las técnicas más eficaces, pero, a la vez, con más riesgo a la hora de combatir los grandes incendios que periódicamente asolan la comarca de Pontevedra. Se le conoce como lume técnico y consiste en combatir el fuego con fuego, una acción que, en gran parte es culpable de la leyenda negra, a la par que falsa, que relaciona al personal de las brigadas forestales con buena parte de los incendios. «Ás veces, é certo porque, por desgraza, en todos os colectivos hai ovellas negras, pero son casos puntuais. Outras veces o rumor de que son os propios da Xunta os que prenden lume ao monte ten a orixe nesta técnica», reconoce Félix Pérez de la Fuente, presidente de la Asociación profesional dos Axentes Forestais e Medioambientais de Galicia (Aprafoga).

Y es que es el propio desconocimiento de las estrategias de extinción el que puede hacer que uno asuma que son los propios brigadistas los que están alimentando las llamas originando nuevos focos por delante de la cabeza del incendio principal. La realidad es que están realizando una suerte de contrafuego con la intención de frenar el avance de un fuego, normalmente caracterizado, por «unha velocidade de propagación moi elevada e cunha grande intensidade que non nos permite atacar á cabeza directamente».

Ante este situación, según explica el presidente de Aprafoga, se opta por enfrentarse a las llamas de forma indirecta actuando por delante -en ocasiones, varios centros de metros- del frente principal. De este modo, tras estudiar el avance de las llamas, se establece un punto donde intervenir. «Tratase dunha superficie que supostamente se vai queimar xa co incendio. Presuponse que vai ser menor o dano xerando un contralume que o que cause o propio incendio», matiza Pérez de la Fuente.

Establecida la zona, «préndese fogo en contra para aproveitar as correntes de succión, xa que os dous frontes de fogo atraense», apunta. La idea es que la cabeza termine chocando con el foco causado intencionadamente por las brigadas y termine extinguiéndose al alcanzar un área donde no tenga material combustible del que alimentarse.

Simple, pero peligroso

«A idea é moi simple, pero poñela en práctica é moi complicado e perigoso», advierte el máximo responsable de Aprafoga. Y es que dos son los riesgos principales que conlleva este ataque indirecto a los incendios forestales. Por un lado, y si las comunicaciones fallan con el personal que está combatiendo las llamas, este puede terminar encontrándose atrapado entre dos frentes. Es por ello que el lume técnico solo puede ser expresamente autorizado por el director técnico de extinción, de tal modo que la totalidad de los medios desplegados tienen que estar perfectamente avisados de que se va a llevar a cabo esta maniobra. Está claro que, en estos casos, no hay espacio para la sorpresa.

Por otro lado, «o outro perigo que ten é o que chamamos fogo ás costas». Y es que, mientras la cabeza del incendio principal avanza en dirección del viento, el fuego técnico lo hace en contra hasta que se encuentren las fuerzas de succión de ambos fuegos: «O vento quere levar o noso fogo ao lado contrario ao que ti o queres dirixir polo que hai posibilidade de que, mentres o estás mantendo controlado, salte unha pavesa ás nosas costas e provoque un foco secundario», incide Félix Pérez.

Un ejemplo ilustrativo de cómo se emplea esta técnica de extinción se pudo observar esta misma semana en los incendios de Cualedro, en Ourense. Con esta maniobra, las brigadas forestales consiguieron «perímetros seguros, evitar futuras reproducións e optimizar a seguridade e o traballo dos nosos compañeiros nos lumes».

Código Penal

En definitiva, «é o emprego do lume como ferramenta contra os incendios forestais», pero, y en esto son muy contundentes todos los implicados en la lucha contra el fuego, solo debe ser empleada por los profesionales. En la mente de todos ellos, unas recientes imágenes de un incendio en Ourense donde fueron los propios vecinos los que pusieron en práctica un lume técnico.

A este respecto, desde Aprafoga advierte que esta conducta, según la ley de incendios de Galicia, sería considerada como un incendio forestal provocado y, por tanto, sería castigada penalmente como si se tratase de un incendiario. «Que o fagan os veciños é unha salvaxada e é delito», clama el presidente de Aprafoga, al tiempo que incide que un mal empleo de esta técnico podría poner en riesgo propiedades privadas y vidas humanas.

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