El Vengador del Ejército de Tierra contra los explosivos... y el coronavirus

Zapadores de la Brilat pontevedresa se adiestran en el manejo del robot Avenger


La Voz / Pontevedra

Avengers -Vengadores, en castellano- es un grupo de superhéroes de Marvel que hace algo más de un año reventaron las taquillas cinematográficas. Ahora los zapadores de la Brilat se adiestran en el manejo de un Vengador, un robot especializado en la desactivación de explosivos.

El Avenger, de fabricación canadiense, es un robot mediano que se caracteriza por disponer de media docena de cámaras que permiten al operador en remoto ver y analizar cualquier mina o artefacto explosivo improvisado, incluso si está camuflado, que tenga que desactivar. Asimismo, a los dos brazos habituales en este tipo de dispositivo, este robot suma un tercero que, además de aguantar diez kilos de peso, permite acoplar toda clase de accesorios, recogen en Infodefensa.

Esto último es especialmente útil porque permite que las capacidades del robot vayan más allá de la desactivación de explosivos y se empiece a estudiar su implementación en la lucha contra la pandemia del coronavirus. Así, podría integrar un software y equipamiento para las misiones NBQR, siglas que hacen referencia a toda suerte de amenaza de tipo nuclear, biológica, química y radiológica.

En este sentido, desde el Ejercito de Tierra reconocieron que, con el estallido de la pandemia del covid-19, se ha acelerado la implementación de un robot EOD -los Tédax del Ejército- «con capacidad superior germicida». Es lo que se ha bautizado como proyecto Atila o antivirus por iluminación de luz ultravioleta autónomo.

El punto de partida es que los robots con operador en remoto permiten realizar toda la desinfección de un espacio sin poner en riesgo la salud de los militares a su cargo. De este modo, se dota al Avenger de un foco de «luz germicida para la descontaminación, principalmente de instalaciones con equipos de comunicaciones que pudieran resultar dañados con desinfectantes basados en productos químicos».

Fue a principios de mayo cuando esta iniciativa comenzó a andar en el Centro de Comunicaciones de Naciones Unidas en Manises (Valencia) y la intención es que «esté todo a punto ante un posible rebrote del virus en próximos meses». No en vano, por aquellas mismas fechas, trascendía un documento interno del Ejército de Tierra en el que se refería la posibilidad de dos nuevas oleadas de contagios por el coronavirus. La primera tendría lugar a finales de otoño, alcanzando su pico de intensidad entre finales de diciembre y principios de enero, mientras que la segunda «posiblemente» se repita en el invierno del 2021.

«La urgencia operativa -reconocen al respecto- ha hecho que bajo la coordinación del Mando de Apoyo Logístico del Ejército se establecieran las responsabilidades y la hoja de ruta necesaria para satisfacer las necesidades de manera inmediata con la finalidad de disponer de una solución industrial solvente y oportuna». Añaden que esta iniciativa responde a la apuesta «por anticiparse a la innovación tecnológica y de ideas».

Prueba final

Previamente a verse involucrado en este proyecto, el Avenger tuvo que pasar una serie de pruebas para demostrar sus capacidades y operatividad. Una de las más exigentes consistió en un ejercicio de cuatro horas de duración a unas temperaturas de 46 grados para, de este modo, emular las circunstancias climatológicas que se pueden dar en determinados escenarios internacionales.

Se trata de despliegues en los que las tropas se las tienen que ver, muchas veces, con minas. De hecho, en los últimos años se han incrementado ya no solo los fallecidos por el empleo de este armamento, sino también las personas que sufren graves lesiones corporales por la detonación de estos artefactos. Y todo, como consecuencia de la decisión de algunos países de levantar las prohibiciones que existía a la fabricación de minas y similares.

El caso más paradigmático es el de Estados Unidos, que, en plena era Trump, revertió el veto a las minas antipersona a finales del pasado mes de enero.

De este modo, el Avenger, al margen de su papel en la lucha contra el coronavirus, puede ser empleado en el desminado de amplias zonas de terreno, un campo en el que sus escasos cien kilos son toda una ventaja a la hora de realizar desplazamientos.

La intención es que, en un futuro, la Brilat disponga de sus propios robots Avenger.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El Vengador del Ejército de Tierra contra los explosivos... y el coronavirus