Carmela «for president» en el 2023

La actual presidenta de la Diputación se configura como la mejor baza de futuro del PSOE para confrontar contra Ana Pontón (BNG) en la tarea de derrotar a Feijoo


En el 2023, en las próximas elecciones autonómicas, dos mujeres gallegas pueden rivalizar por ser la primera presidenta de la Xunta liderando un gobierno alternativo al Partido Popular.

Una de ellas, obviamente, será Ana Pontón, convertida desde el pasado domingo en la nueva jefa de la oposición parlamentaria, por tanto, alter ego del indiscutible ganador de los comicios del 12-J, Alberto Núñez Feijoo.

La voceira nacional del Bloque sale robustecida en su liderazgo por el radiante resultado obtenido. Con 19 escaños mejoró los alcanzados por Xosé Manuel Beiras cuando estuvo al frente del BNG en 1997 y 2001, con 18 y 17 diputados respectivamente. La campaña de esta mujer, construida en clave presidencialista, con un tono amable, discurso mesurado y formas cuidadas ha enganchado con un electorado que, en ocasiones anteriores, fue ahuyentado por los modales ásperos, el gesto contraído y la ortodoxia argumental de los candidatos adiestrados por la UPG. Sin embargo, no nos engañemos: tan BNG es Pontón con su moderación como Néstor Rego que prefirió alinearse con Vox, la CUP, Bildu o ERC y no acudir al acto cívico en memoria de las víctimas de la pandemia celebrado en Madrid.

El eje Vigo

No obstante, la clave de mi reflexión postelectoral viene hoy a cuento de otra mujer que puede aspirar a ser la primera en presidir Galicia: Carmela Silva. Su proyección creciente en el PSdeG es evidente. Arropada por Abel Caballero -el alcalde socialista más importante de España, presidente de la Federación de Municipios y Provincias, con interlocución directa con La Moncloa y el presidente Pedro Sánchez-, la concejala viguesa ha ido creándose un perfil propio. Gobierna en segundo mandato consecutivo la Diputación Provincial de Pontevedra, al frente de un gabinete de coalición sin tensiones y con una imagen muy cuidada.

Es, sin duda, la mejor baza femenina que tiene a corto/medio plazo el PSOE gallego para confrontar contra Pontón y frente al poderío del PP. Porque si Feijoo hace como Fraga en el 2005 y se empeña en intentar un quinto mandato, se va a encontrar con que sus principales contendientes podrían ser mujeres. Las dos citadas y quién sabe si alguna más.

Veremos dentro de cuatro años, donde está y que hace la ahora ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Si para entonces no está “quemada”, podría ser la última esperanza de la izquierda rupturista. Si es que sobrevive.

Regades prende la mecha

Para que prospere la opción Carmela, tiene que ocurrir en el PSOE gallego algo que se ve venir: qué Gonzalo Caballero sea apeado de la dirección regional del partido a la que accedió en octubre del 2017 y que debería refrendar en el 2021. Teniendo en cuenta que el coro de voces que demandan «una reflexión profunda» aumenta en importancia, intensidad y en extensión, hay dudas sobre qué aguante. Máxime cuanto más se percibe que Gonzalo Caballero da muestras de querer amarrarse al escaño, a la portavocía del grupo parlamentario y, sobre todo, al timón del partido en Galicia sin haber hecho la autocrítica que cada vez le demandan cualificados cargos públicos socialistas y sobre todo, la poderosísima agrupación provincial de Pontevedra capitaneada por David Regades. El poderoso lobby vigués que tutela el tío Abel, entiende que el sobrino Gonzalo no puede safar sin pagar peaje por el mal resultado del 12-J que da al traste con la tendencia de mejora de voto que el PSOE traía en las dos últimas elecciones generales y municipales. No se puede obviar que cinco de las siete principales ciudades de Galicia, tres de las diputaciones provinciales y 111 alcaldías entre los 313 concellos gallegos, están gobernados por el PSOE desde hace un año.

Es cierto que no es la primera, sino la cuarta vez que el Partido Socialista queda como tercera fuerza política del Parlamento Gallego. Pero, a diferencia de varapalos anteriores, esta vez el PSOE traía una tendencia al alza en la comunidad autónoma que se ha truncado por lo que se ha definido, desde dentro del partido, como una «mala campaña» del candidato, con errores de enfoque y mensaje.

Fue David Regades quien -¿inocentemente?- vino a postular, en el futuro, a Carmela Silva cuando afirmó que la provincia de Pontevedra presentaba los mejores resultados del PSOE en Galicia. «Somos el ejemplo a seguir», dijo, aunque la clave resultó la glosa a que la actual presidenta de la Diputación «es un modelo de gestión y transparencia de la política municipal y un referente del feminismo». La carrera ha comenzado.

Otro fallo

El PP, en medio de la efervescencia del resultadazo global del 12-J, no puede disimular que Pontevedra, la provincia por la que se presentó Alberto Núñez Feijóo, falló. Han perdido 26.000 votos con respecto al 2016 y escapa el escaño 11 -salvo que lo evite el escuálido voto emigrante-.

De nuevo, el PP salió damnificado por culpa de Vigo y Pontevedra, las dos ciudades que se le resisten desde hace años, como si fueran aldeas galas frente al Imperio Romano.

Feijoo puso a Alfonso Rueda al frente del partido en esta provincia para sanearlo después de la etapa de Rafa Louzán y, sobre todo, para cambiar esa dinámica de derrotas. Pero los resultados vuelven a dejar en entredicho a quien, cada vez, veo con menos opciones de ser el delfín.

¡Ojo a Diego Calvo! Cotiza al alza.

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