Industrias ligadas a la hostelería logran ir dejando atrás los ERTE

En Marfrío vuelven hoy todos los trabajadores tras meses parados o a media jornada


pontevedra / la voz

Al inicio del confinamiento, cuando las estanterías de los supermercados se vaciaban a la velocidad de la luz, la tendencia era pensar que a todas las empresas del sector de la alimentación, en el que la comarca de Pontevedra está sobradamente representado, les había ido bien durante la crisis. Pero, ojo. Esos datos no son reales. Hay muchas compañías de la comarca que tuvieron más pedidos de las cadenas de supermercados pero, por la contra, vieron cómo se paraba totalmente el canal horeca, es decir, el que suministra a la hostelería, o también las ventas a comedores escolares, centros de día, etcétera. Así que, pese a estar en el sector alimenticio, sufrieron lo suyo. ¿Como están ahora las cosas? Nadie echa campanas al vuelo de momento. «Va poquito a poquito, ni tan mal como se esperaba al principio ni tan rápido como nos gustaría», decían ayer algunos empresarios con una sola voz. Afortunadamente, lo que sí está pasando es que distintas compañías con base en la comarca y que abastecen a la hostelería al fin dicen adiós a los ERTE y tratan de abrazar la rutina.

Comenzamos en el puerto de Marín. Tienen buenas noticias desde el frigorífico Marfrío. Santiago Montejo, director general de la empresa, explica que hoy mismo regresan todos los trabajadores tras el ERTE -algunos estaban parados y otros a media jornada-. Advierte, eso sí, de que la situación no es buena, pero la pretensión de la compañía es ir «a por todas»: «Tenemos una dependencia importante de la hostelería, que va despertando poco a poco. Nos están haciendo pedidos de Italia, Francia o Alemania, pero son mucho más pequeños que antes, entre un 50 y un 40 % menos de lo de antes».

También recuperó a casi todo el personal Lago Aves. Su responsable, Emilio Lago, muestra un optimismo contenido: «Está empezando a haber pedidos un poco más grandes tanto del mercado nacional como de fuera. Pero la cosa va poquito a poquito. Los últimos datos de pedidos indican que estamos alrededor de un 15 % por debajo de lo que era habitual», indica. En cuanto a la plantilla, señala: «Ahora mismo quedan en ERTE solamente tres personas del equipo comercial. Lo que queremos es recuperar el personal de refuerzo de antes».

Clesa, que mantuvo a su plantilla, está «en situación de equilibrio»

 

 

Pablo Gómez, portavoz de Clesa -con base en Caldas y con 70 personas en plantilla- se refiere a lo ocurrido durante el confinamiento como «la operación búnker». En realidad, para su empresa no lo fue tanto. Porque en lugar de traer oscuridad el confinamiento sacó a la luz la fortaleza de la compañía para lograr producir al ritmo que demandaba el mercado. ¿Qué era lo que le pedían? Gómez señala que la demanda por parte del mercado retail -los mayoristas- aumentó en torno a un 10 %. Sobre todo, hubo un espectacular aumento de ventas de yogures, mantequilla o nata. Sin embargo, Clesa también lidió con una caída significativa del canal horeca, de las ventas a la hostelería, y con el fin de los pedidos de comedores escolares y otras entidades.

Ahora, tal y como señala Pablo Gómez, la situación «empieza a estar en equilibrio». Indica, eso sí, que las ventas a la hostelería aún no se recuperaron del todo. Cuenta también que fue y es importante para la hostelería seguir tirando hacia adelante con la exportación. Así, una de sus agarraderas está siendo el yogur de larga duración que está exportando ya a países como China, Cabo Verde, Senegal, Mozambique y todo el norte de África.

Del concurso de acreedores de Celestino Abreu a la esperanza del comité de Trèves

 

 

Más allá del sector de la alimentación, la industria de Pontevedra trata también de abrazar la normalidad. Es el caso de Trèves, tal y como cuenta David Couñago, presidente del comité de empresa. Explica que, con confinamiento o sin él, la compañía y los trabajadores ya tenían firmado un ERTE para este año «porque o cadro de persoal está sobredimensionado para a carga de traballo que se pensaba que ía haber». El caso es que con la crisis sanitaria de por medio finalmente tuvieron un ERTE de fuerza mayor, que aún sigue vigente. «Hai semanas que traballamos soamente algunhas xornadas e semanas nas que imos todos os días», indica. Luego, indica que la esperanza es lo que sucederá en agosto: «Vanse aproveitar as vacacións para adaptar a planta e que poidamos empezar a fabricar unha nova peza para Peugeot. É a bandexa para os maleteiros».

Lourdes Diz, de UGT, explica cómo ve el resto de la industria pontevedresa: «En general, en la comarca de Pontevedra, se está recuperando la normalidad. Tenemos algunos casos dolorosos, como el de la empresa de automoción Celestino Abreu, que está en concurso de acreedores y que se prevé que tenga un ERE extintivo en breve y hay también alguna constructora que todavía no recuperó a toda la plantilla, que aún sigue con ERTE. Pero por lo demás los datos son bastante aceptables». Puso un ejemplo en positivo: «En Moraña, la empresa de estores Celtic Estores no solo ha recuperado la normalidad, sino que hizo alrededor de 40 contratos nuevos». Diz señaló también de que Gonvarri trabaja con normalidad y Aludec «casi también», al igual que lo hace Cabomar en Marín.

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