El covid-19 lleva a más colegios de Pontevedra a sumarse a la educación digital

En la comarca pontevedresa ya son 50 los centros que usarán tabletas en quinto, sexto y la ESO el próximo curso. ¿Sabes cuáles serán?


pontevedra / la voz

En el año 2014, cuando algunos colegios e institutos gallegos empezaban a sumarse a un programa de la Xunta llamado Edixgal, es decir, a la educación digital, los centros lo contaban con toda la cautela del mundo. Insistían entonces los profesores en que se iban a introducir las tabletas en algunos cursos, pero costaba explicar que se iban a dejar atrás los libros de textos tradicionales para aprovechar los recursos digitales. Ha pasado unos años y las cosas cambiaron con respecto a la educación digital. Pero, tal y como los propios docentes reconocen, mudaron más en unos meses a cuenta de la pandemia y la suspensión de las clases presenciales que en el resto del tiempo. «É como se por fin lle perderamos o medo á educación dixital», resumía con alegría Ángeles Crespo, jefa de estudios del el colegio pontevedrés Marcos da Portela. Y los datos que ofrece la consellería, sin duda, le dan la razón a esta docente.

El año que viene serán un total de siete los nuevos centros educativos de la comarca de Pontevedra que se sumen al Edixgal, al plan autonómico de educación digital. Se incorporan a otros 43 que ya se fueron enmarcando año tras año en esta iniciativa. Así que hay medio centenar de colegios e institutos que ya están en Edixgal. ¿Qué significa eso? Que tienen uno o varios cursos -quinto, sexto y primero y segundo de la ESO- con aulas en las que los alumnos cuentan con una tableta por cabeza -que aporta la Administración- y que no usan libros de texto. Eso sí, continúan utilizando la libreta y muchos otros recursos habituales. Los profesores, antes de empezar las clases, reciben formación. De hecho, la tendrán ahora a principios del mes de julio.

«Vimos que era muy necesario»

Alguno de los siete centros que se suman de nuevo al Edixgal reconocen que llevan años planteándoselo y que el covid lo aceleró todo: «Vimos que era algo totalmente necesario, dado que al principio del confinamiento nos fue muy difícil seguir con las clases. Había niños con ordenador, otros con tableta, algunos con los móviles de sus padres... vimos que necesitábamos más que nunca la educación digital, y con esa idea lo solicitamos», indica Ramón Pazos, director del colegio Isidora Riestra de Poio. En este mismo municipio, también salta a la educación digital el CEIP de Chancelas. Lo cuenta desde allí Alicia Álvarez, la jefa de estudios: «A verdade hai anos que eramos conscientes da necesidade de estar dixitalizados. O que pasa é que estabamos metidos en plans para a biblioteca e noutras cousas e aínda non empezaramos co Edixgal. Con todo o do covid, xa nos animamos máis», explica. Y en la misma línea hablan desde el Marcos da Portela de Pontevedra: «Afrontamos este novo reto perdendo por fin ese medo á educación dixital, pero sen esquecernos da outra».

 «Tengo 54 años, hace mucho tiempo que enseño, pero voy de cabeza a usar los recursos digitales»

Fátima Sampayo no es ninguna recién llegada a la educación pública. Fue profesora de infantil durante 25 años, pasó por colegios bien conocidos como el Álvarez Limeses, estuvo en cargos directivos... y ahora es tutora en un curso de primaria del CEIP San Martiño de Salcedo (Pontevedra). Podría suponerse que la experiencia y la inercia le llevan a dar clase como siempre lo hizo. Pero se supondría mal. Porque ella es de las que se recicla, de las que cree que ella también debe aprender todo nuevo cada curso. Quizás por eso es la responsable del Edixgal, la educación digital a la que se suma su centro este año.

 -Su cole salta a la educación digital, ¿le apetece?

-Por supuesto. Tengo 54 años, llevo muchos enseñando, pero voy de cabeza a usar los recursos digitales. Tanto el colegio como yo ya llevamos tiempo apostando por ello pero ahora, después de todo este tiempo en casa y de lo que pueda venir, lo tenemos totalmente claro.

-¿Qué ventajas le ve a enseñar con tabletas y libros digitales?

-El libro digital es el libro de texto enriquecido, tienes infinitos recursos a tu alcance. Y tienes algo muy valioso, que es adaptar los recursos al grupo de alumnos que tienes. Antes, a veces no podías seguir el libro de texto y te planteabas qué pensarían los padres de que ni tocases algunas hojas. Con la educación digital todo es más flexible, más adaptable. Otra ventaja es que los niños, por fin, dejan de ir tan cargados para sus casas, con la mochila siempre a tope. Y también es cierto que no se trata de un cambio radical, que se va a seguir escribiendo en la libreta y haciendo cosas como siempre, pero aprovechando el filón de los recursos digitales.

-Para los niños será fácil, son nativos digitales...

-Ojo, son nativos digitales y saben funcionar muy bien con los teléfonos y demás dispositivos, pero otra cosa es que sean capaz de sacarle partido a los recursos que hay vía digital. Y eso es lo que tenemos que enseñarles, a aprovecharlos bien.

-¿Hay muchos profesores de su edad o más cercanos a la jubilación dispuestos a vivir una revolución digital en el aula?

-Los hay. Y fíjate que hay algunos que se jubilan que te cuentan que empezaron con el sistema MS-DOS, que ya llovió desde entonces, y ahora estaban con el Edixgal y con lo que fuese.

Las nuevas recomendaciones dejan infantil y primaria como antes del covid

Sara Carreira

Educación y Sanidad consensúan las normas sanitarias para el próximo curso a partir del borrador del pasado día 11, con las aportaciones de la comunidades autónomas

Pocas cosas hay más cambiantes que la normativa de seguridad poscovid-19 en los colegios. El hecho de tratar con niños divididos en densos grupos dentro de espacios pequeños define las exigencias de control de la salud general. Y ante la disyuntiva de duplicar espacios, y sobre todo profesores -para lo que se necesitaría una cantidad millonaria de dinero-, la Administración ha optado por el mal menor: aislar grupos de estudiantes para poder actuar en caso de rebrote.

Por eso, la noticia de que en las recomendaciones finales (a 23 de junio) de los ministerios de Educación y Sanidad se diga que los niños de infantil y primaria no usen mascarilla en clase ya no sorprende. El 11 de junio, cuando ambos ministerios presentaron su propuesta a las comunidades, los llamados «grupos estables de convivencia» se limitaban a los alumnos de entre 3 y 9 años; ahora llega a los doce. Y eso que los epidemiólogos habían recomendando que solo se evitase la distancia de seguridad en los niños de hasta seis años y en grupos de 5 o 10 estudiantes. Las exigencias se han ido relajando y ahora los ministerios de Educación y Sanidad han hecho una propuesta menos exigente, dicen que tras incorporar las pretensiones de las comunidades autónomas (que son las que tienen que pagar el sobrecoste de las medidas que se adopten más allá de los 2.000 euros que repartirá el Gobierno central). 

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