Avalancha de peticiones en la oficina que asesora del ingreso mínimo vital

El departamento, habilitado por el Concello de Pontevedra, tiene citados ya a 141 vecinos


ponteedra / la voz

Decenas de pontevedreses tratan estos días de solicitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV) o, al menos, de comprobar si cumplen los requisitos para pedirlo. El problema es que los trámites hay que hacerlos por vía telemática y eso no es fácil para todos los ciudadanos. Consciente de esa situación, y de que posiblemente muchas personas necesitan asesoramiento, el Concello de Pontevedra habilitó una oficina de información. Está ubicada en la Casa Azul y atenderá únicamente con cita previa. Tiene ya citadas para las próximas semanas a 141 personas. Mientras tanto, este departamento trata de solucionar muchas de las dudas vía telefónica. Tal y como señala Patricia González, su responsable, el número de llamadas es «altísimo, un auténtico aluvión». Están llamando vecinos de distintos puntos, aunque el Concello de Pontevedra solo atenderá presencialmente a los empadronados en el término municipal.

Hay que tener muy claro el papel que cumple la oficina de asesoramiento sobre el IMV del Concello de Pontevedra. «No se trata de una ayuda municipal, sino estatal, por tanto, en esta oficina no vamos a decirle a la persona si tiene derecho a ella o no. Nosotros lo único que podemos hacer es asesorarle para pedir el ingreso mínimo vital, ya que hay muchas personas que tienen dificultades para hacer ese trámite por vía telemática», indica Patricia González. Esta técnica explica también que la idea era empezar a atender presencialmente esta misma semana, pero la plataforma digital de la Seguridad Social, que es la que hay que utilizar para pedir el ingreso, estaba colapsada y decidieron esperar unos días para dar las citas.

Quienes quieran ser atendidos en la oficina municipal de asesoramiento sobre el IMV deben llamar primero al número de teléfono 986 80 43 00 y marcar luego la extensión 7458. Quienes sean citados para acudir presencialmente deben llevar ya toda la documentación necesaria para solicitar la ayuda. La Seguridad Social también habilitó un número gratuito al que se puede llamar para obtener información. En este caso, se trata del 900 202 222.

«La gente sigue viniendo a la Seguridad Social y se marcha enfadada porque está cerrada»

 

 

La oficina de la Seguridad Social ubicada en la calle Gagos de Mendoza de Pontevedra sigue cerrada a raíz de la pandemia. Sin embargo, todos los días siguen acudiendo ciudadanos hasta este inmueble. Lo saben bien quienes tienen negocios en las cercanías, como la propietaria de una librería próxima, que señalan «La gente sigue viniendo a la Seguridad Social y se marcha enfadada porque está cerrada. Hay personas mayores que vienen a arreglar trámites de pensiones y que, claro, les sorprende seguir encontrando la puerta cerrada».

Eso sí, en la puerta de la oficina de la Seguridad Social hay varios carteles que informan de los pasos a dar para pedir el ingreso mínimo vital. En uno de ellos puede leerse que, aunque los trámites para solicitar la ayuda se realizan vía telemática, puede llamarse a la Seguridad Social para tratar de pedir una cita presencial en algún momento o también se puede recurrir, para evitar Internet, al correo postal.

«Soy graduada en Economía y no encuentro trabajo, voy a intentar tramitar esa ayuda»

 

 

Algunas entidades benéficas de Pontevedra están ayudando también a sus usuarios a tramitar el Ingreso Mínimo Vital. Es el caso de Boa Vida, que cuenta con una oficina para velar por los derechos ciudadanos. Desde allí, señalaban que el perfil de personas que intentan acceder a la ayuda es variado. Y que esta semana ayudaron a tramitarla a dos personas universitarias que no logran insertarse en el mercado laboral y cuyas familias están en una situación vulnerable.

Una de esas personas es una joven pontevedresa que prefiere mantener su nombre en el anonimato. «Soy graduada en Economía y no encuentro trabajo, voy a intentar tramitar esa ayuda», comienza diciendo. Luego, explica que vive con sus padres pero que la situación económica de los progenitores tampoco es buena: «Mi madre no tiene ingresos y mi padre cobra el salario mínimo, con ese sueldo tenemos que pagar el alquiler y subsistir tres personas, así que las cosas no son fáciles».

Cuenta ella que cuando terminó la carrera accedió a una beca Feuga y trabajó en una empresa de asesores económicos. Estaba feliz con su empleo, pero este se terminó cuando se reincorporó a su puesto una persona a la que había sustituido. Desde entonces, no encuentra trabajo en Pontevedra. «Buscaría más lejos, pero lo cierto es que tengo carné y sin embargo no tengo coche, en casa no contamos con vehículo, con lo que cual tampoco lo tendría fácil para desplazarme fuera a trabajar», dice.

No tiene demasiado claro si le darán o no el ingreso mínimo vital. Mientras espera, sigue buscando empleo. Lo único que encontró por ahora son trabajos esporádicos como niñera.

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