Alberto Rodríguez Guerra, el primer Rey Urco que terminó de boticario dueño de Ravachol

Fue uno de los pioneros del carnaval pontevedrés hace ya casi cuarenta años


Pontevedra / La Voz

El carnaval pontevedrés está de luto después de que ayer trascendiera el fallecimiento de una de sus figuras más emblemáticas, la de Alberto Rodríguez Guerra, quien, junto a Pepe González y Manuel Cabada, protagonizó la recuperación del entroido en la calle en 1984. Y lo hizo encarnando la figura mítica del Rey Urco, un papel que mantendría durante dieciocho años hasta que sus problemas de espalda le dijeron basta.

Sin embargo, su relación con el carnaval de la ciudad del Lérez no terminó ahí, de tal modo que, tras abdicar a un trono que ha ido perdiendo peso edición tras edición de las fiestas de la ciudad del Lérez, se puso en la piel de don Perfecto Feijoo a la hora de recrear la botica de la Praza da Peregrina en la que tuvo como compañía al lenguaraz Loro Ravachol.

Alberto Guerra -siempre prescindía de su primer apellido- falleció este domingo y, coincidiendo con la fase dos de la desescalada, se ofició un funeral en Virxe do Camiño.

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