Una incorporación «atípica» para el mejor año de su historia

Fútbol sala Manu Cossío se incorporó al Poio Pescamar por vídeo llamada y diseña el equipo que jugará la «final four» de la Copa


El Poio Pescamar ha cambiado de entrenador en pleno confinamiento. La salida de Raúl Jiménez abrió la puerta al fichaje más atípico de Manu Cossío, que se reincorporó al equipo por vídeo llamada y dirigió a las jugadoras desde casa cuando se pensaba que esto iba a reanudarse pronto para poder acabar la liga. No fue así. Y a pesar de esta situación de incertidumbre en la que se encuentra el deporte, el club le renovó por un año más. Será el técnico de Vilanova de Arousa quien dirija el equipo en el año más ambicioso del Poio Pescamar. Ya ha llegado la hora de ganar títulos para las rojillas, que han peleado en las últimas temporadas por hacerse un hueco entre los mejores equipos del país. «Me comprometí con el equipo poco antes del covid-19, pero no pude ni entrenar, las presentaciones a la plantilla y a las jugadoras fueron a través de Zoom», explica Cossío. Eso no supuso un frenazo en la preparación del equipo, que siguió recibiendo pautas de entrenamiento y sesiones grupales dos o tres veces a la semana.

La fase 1 no supuso un cambio en los planes del Poio Pescamar, que ya no se reincorporará presencialmente a los entrenamientos al tener a buena parte de sus jugadoras en sus ciudades de origen. Ante este panorama, toca pensar ya en el futuro. «Nunca tuvimos tanto tiempo para preparar una temporada, habrá algún cambio en el equipo, tendremos que apuntalar algunos aspectos, pero la base de la plantilla va a ser la que está», indica Cossío, que se encontró un equipo en un buen estado de forma y en trayectoria ascendente. Sin embargo, a última hora de la tarde trascendía que Iria Saeta dejará el equipo después de tres años en el club. En el papel de las renovaciones, la portera Caridad continuará dos años más, al igual que Carol y Antía seguirán el próximo curso.

El técnico de Vilanova de Arousa es un viejo conocido de los pontevedreses, que ya entrenó al Leis y a O Fisgón, que este año jugará el play off de ascenso a Primera División. Pero esta temporada, Cossío estaba en el Atlético de Benavente como segundo entrenador y coordinador de la cantera hasta que en enero se vio obligado a dejar el club y regresar a Galicia por asuntos personales. Pensó que no volvería a dirigir un equipos este año hasta que Juanjo García, presidente del Poio Pescamar, se puso en contacto con él. La pandemia frenó en seco la liga, pero no las expectativas con las que llegó al equipo.

Aunque en un principio tenía dudas de si podría continuar un año más, decidió asumir el reto de llevar el equipo a la final four. «Cuando me ofrecieron seguir le comenté a Juanjo que tenía previsto casarme en octubre y eso igual me obligaba a estar un mes fuera, pero ahora eso depende también del coronavirus», explica Cossío, que recibió el respaldo del club.

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