pontevedra / la voz

Hoy se cumplen dos meses en los que hemos aprendido a convivir de otra forma. La pandemia ha sacudido nuestras prioridades para poner un orden distinto al que teníamos antes del 14 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma. De la noche para la mañana hubo que quedarse en casa viendo como las cifras de muertos por coronavirus seguían subiendo. Las cuatro paredes de nuestros hogares se convirtieron en una especie de cárcel para intentar preservar la salud. Fuera solo estaban los ojos de los que trabajaban y también los de los fotógrfaos de La Voz de Galicia, que retrataron Pontevedra cuando no podíamos verla. Ahora, empezamos a salir en una especie de tercer grado en el que debemos cumplir unas normas para evitar que todo vuelva a empezar. 

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Los dos meses que nos cambiaron la vida