«La fase 1 no se puede convertir en una barra libre», recalcan los médicos

En los centros de salud casi nada cambia más allá de poder citar a algunos pacientes


pontevedra / la voz

La fase 1 de la desescalada también se puso en marcha ayer en los centros de salud con un plan de reactivación. Sobre el papel los ambulatorios reabrían este lunes con limitación de aforo y potenciando la asistencia telefónica y domiciliaria. Pero en la práctica, al menos en el área sanitaria de Pontevedra y O Salnés, el cambio de fase apenas o nada se notó, según indicaron a La Voz varios médicos de familia. Será un proceso gradual que se irá percibiendo poco a poco.

Los centros de salud mantienen el triaje en la entrada y dos circuitos diferenciados para pacientes covid y no covid. Pruebas como el control de Sintrom o los test del estudio epidemiológico de la Xunta se siguen realizando en el exterior de las instalaciones. «Lo que se persigue es que haya el menor número posible de pacientes en el centro», explica el facultativo de A Parda Luis Martínez. La principal novedad en la actividad diaria es que los médicos podrán citar presencialmente a aquellos pacientes que lo requieran.

«De momento no ha habido ningún cambio. Seguimos con citas telefónicas y citamos en consulta a los pacientes que creemos que precisan asistencia. La vuelta a la actividad normal se hará progresivamente. Solo citamos a aquellos que al llamarlos vemos que no podemos arreglar el problema telefónicamente», subraya Luis Fransi, doctor en Lérez.

Amparo Díaz, médica en el Virxe Peregrina, comenta que en su centro de salud tienen este martes una reunión para planificar la asistencia. «Se mantiene el triaje fuera, lo que ha generado algunas protestas, y vamos a tener otras agendas para citar, de formar programada, a algunos pacientes que consideramos que necesitamos ver y que subirán con guantes y mascarilla». Pone un par de ejemplos: una persona con una lesión en la piel que no va bien con el tratamiento u otra a la que se le hincha la cara.

La atención mayoritaria seguirá siendo telefónica y se harán domicilios, aunque durante la pandemia los facultativos no han dejado de visitar a pacientes en sus casas. El teléfono da para lo que da, dicen, y habiendo una causa justificada sí se desplazan. «No podemos tener un búnker en el centro de salud porque los pacientes tienen más cosas que el covid», subrayan. En lo que sí coinciden los profesionales de primaria es que la fase 1 en la que entró toda Galicia tiene que ser una fase de experimentación, cautela y prevención. «Seguimos en alarma sanitaria y hace falta mucha cautela. Si lo hacemos mal ya sabemos lo que va a pasar», remacha Luis Martínez. Se trata de evitar hacinamientos dentro de los centros y por ello es importante contar con carpas para hacer los controles de Sintrom: «Ahora los hacemos en la calle, algunos vienen en coche, pero la carpa es fundamental».

Amparo Díaz alude al sentido común. «La fase 1 no se puede convertir en una barra libre y pensar que no existe el bicho. Hay que estar atentos y ser cautelosos, tener sentido común. Guardar la distancia de seguridad, que los niños salgan a sus horas y nada de abrazos si no son personas con las que se convive».

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