Desconcierto entre los hosteleros, que ven «una ruina» abrir en mayo

Aseguran que solo con un tercio de la terraza es inviable y endeudaría al sector


pontevedra / la voz

Desconcierto y temor es lo único que tienen claro los hosteleros de la ciudad después de conocer el plan de desescalada que prevé el Ejecutivo central a partir de la próxima semana. En sus cabezas pesan más las incertidumbres que las certezas. Y eso los ahoga en una situación ya de por si asfixiante. En la fase 1, de inicio, prevista si nada cambia para el 11 de mayo, se permite la apertura de las terrazas con limitación de aforo a un tercio y la de hoteles y alojamientos turísticos con restricciones, pero no será hasta la siguiente fase, 15 días después, cuando se permitirá la apertura del interior de los locales con un tercio del aforo, garantías de separación y solo un 30 % de las mesas.

Con este planteamiento, si no hay modificaciones, los hosteleros de la ciudad son claros. Las puertas no se pueden abrir. «Cerrados tenemos gastos, pero si abrimos en esas condiciones se multiplican sin tener ingresos para cubrirlos», explica Marta González, de La Gramola. Ella tiene 21 empleados entre los este local y el Pintxo e Viño. Pensar en abrir supondría incorporar a la plantilla para atender en el de la plaza de Méndez Núñez a menos de cuatro mesas. «Eso puede ser la ruina total para nosotros, ahora, aunque estés endeudándote, sabes que los trabajadoras están en ERTE algo más protegidos», explica esta empresaria, que pese a todo intenta ser positiva y pensar en que puede haber modificaciones sobre el planteamiento inicial de Gobierno.

Sus mayores temores, como los de sus colegas de profesión, son saber qué pasará después del ERTE. Las medidas actuales recogen que si se levanta el estado de alarma o se abre la puerta, los empleados deben reincorporarse a sus puestos y durante seis meses estarán blindados, aunque no haya carga de trabajo. Ante esta situación, todos los hosteleros encuentran una respuesta clara. «La mayoría no están por la labor de abrir», reconoce Víctor Pampín, presidente de la Asociación de Hosteleros Empresarios de Pontevedra (Hoempo), que reconoce que esta es una «fuerte estocada» al sector y «necesitamos garantías para poder abrir y en qué condiciones sanitarias podemos hacerlo».

Teniendo en cuenta el censo de veladores de la ciudad, en la fase 1 solo podrían ocuparse cerca de 600 de las 1.893 que había según los datos municipales del último año, que registraban más de 300 locales con terraza en la ciudad. «Nosotros esperaremos a la tercera directamente, no podemos empezar así, somos muy pequeñitos. No puedes tener a nadie dentro y para tener tres mesas fuera no vale la pena, es imposible», resaltan desde Tres Nortes.

En esa última fase antes de entrar en la «nueva normalidad» como denominó Pedro Sánchez al escenario del verano, los bares podrán flexibilizar las condiciones de aforo y ocupación, siempre con las recomendaciones sanitarias de mantener el uso de mascarilla fuera del hogar. «Ver esto, te saca la ilusión y los sueños, no sé que pasará», se despide Marta González.

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