El Peixe ve inviable seguir en lo deportivo y en lo económico

Espera que la federación dé un paso al frente y suspenda la liga


pontevedra / la voz

Habrá que esperar a ver si a la tercera va la vencida. Será este jueves cuando los clubes y la Federación Española de Baloncesto (FEB) intenten resolver qué pasará con el final de liga. Sus compañeros de ACB esperarán al mes de mayo para resolver el entuerto, pero antes le tocará a la categoría de plata del baloncesto nacional. En el último encuentro acercaron posturas, pero no llegaron a un punto de consenso. Desde el Peixe Galego, Toño Casal, que representó al equipo en la reunión, es más que claro cuando habla de las dificultades económicas y deportivas para continuar con la competición. «Creemos que hay que dar la liga por finalizada, primero, para aliviar la difícil situación económica del Marín Ence Peixe Galego, y segundo, porque creemos la imposibilidad de solventarla sobre una cancha de baloncesto», señala el representante del club.

Todos trabajan sobre hipótesis. El estado de alarma continuará hasta el 9 de mayo y a la incertidumbre de saber si continuará o no, se suma la dificultad deportiva de poder retomar la competición. Los jugadores extranjeros de Peixe, salvo Sangone Niang, están ya en sus países, mientras los nacionales han regresado a sus ciudades. «La complejidad está en completar las plantillas de nuevo en una desescalada que se prevé asimétrica, además hará falta una pretemporada de, al menos tres semanas, previa a una realización de un pasaporte inmunológica de todos los jugadores», explica Toño Casal. Cada uno de los deportistas tendrán que acreditar que no son positivos por coronavirus. «A todo este proceso se le añade tener que llevar a cabo los entrenamientos en entornos controlados, en instalación hoy cerradas y con partidos a cancha vacía», subraya el responsable del Peixe Galego en la negociación con la federación.

Dificultades económicas

A ese aspecto deportivo, algunos clubes esgrimieron en la reunión las dificultades económicas, especialmente duras en los equipos con los presupuestos más ajustados, como es el caso del Peixe, con el más exiguo de la categoría. «El baloncesto no es ajeno al efecto de esta pandemia, que afecta a los espónsores. Aún estamos pendientes de la entrada de partidas importantes, a nadie se le escapa que un club modesto como el Peixe, con un presupuesto tan ajustado, la ausencia de cualquier ingreso previsto afecta de manera importante al equilibrio financiero del club», revela Toño Casal, que sabe que aunque hay otros clubes de la categoría en la misma condición, su economía tiene fecha de caducidad en esta situación.

A los problemas presentes añaden los que esperan que lleguen cuando todo esto pase. «Tenemos que mantener siempre los pies en el suelo», explica Casal, que reconoce que «el futuro económico va a ser complicado, en nuestro caso, con la dificultad de llegar a grandes espónsores, va a afectar a los que son nuestros principales sostenes, como las pymes o los pequeños negocios de Marín, además de nuestros socios».

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