«Qué aislamiento voy a guardar yo ahora después de diecisiete días»

Liliana Rego, vecina de Lérez, no entiende por qué la prueba se demoró tanto si su padre era positivo y ella tenía síntomas


PONTEVEDRA / LA VOZ

Liliana Rego no se queja porque hacerlo en estas circunstancias sería insolidario, dice. Pero esta vecina de Lérez (Pontevedra) de 42 años no puede evitar que se le note el cabreo por teléfono. Mucho cabreo. Este martes se encontraba cansada y seguía sin sentido del olfato y del gusto. El pasado viernes, 17 de abril, por la tarde le comunicaron oficialmente no solo lo que ella sospechaba, sino de lo que estaba segura. Que se había contagiado con el nuevo coronavirus. Tuvo que esperar diecisiete días por esa prueba.

Por ese motivo quiere hacer pública su vivencia. Liliana, que trabaja como carnicera en un supermercado, se empezó a sentir mal el 19 de marzo, Día del Padre. El anterior fin de semana fue el último que acudió a su puesto porque el 16 de marzo empezó sus vacaciones. Tuvo tres días fiebre, pero se le pasó. Sin embargo, el dolor de garganta persistía y en el centro de salud de Lérez su médico le dijo que podría ser faringitis. El 30 de marzo regresó con una infección respiratoria y ese día se solicitó la prueba para saber si tenía la enfermedad COVID-19. Lo confirma su facultativo. «Ese día, el 30 de marzo, fue cuando ingresó en el hospital mi padre, que era positivo», recuerda Liliana.

Afortunadamente, su progenitor, de 75 años y con otras patologías, pudo superar la neumonía que le causó el coronavirus. Cuenta que, aunque sus padres y ella no viven en la misma casa del lugar de A Gándara, sí hacían vida en común y mantenían contacto diario. De ahí que Liliana no entienda por qué no le realizaron el test antes. Además de su padre, la primera en infectarse de la familia fue una tía que también tuvo que ser hospitalizada.

El estado de salud de Liliana no mejoraba y su médico volvió a solicitar a Medicina Preventiva la realización de la prueba. «Me la hicieron finalmente el miércoles 15 de abril y me comunicaron el resultado positivo el viernes 17. Me dijeron que me aislara. Me pregunto qué aislamiento voy a guardar yo ahora después de tanto días cuando estuve conviviendo con mi marido y mis dos hijos, de 5 y 13 años».

Su hijo pequeño la busca continuamente y no entiende nada. Ella permanece encerrada en una habitación con baño y solo sale en muy contadas ocasiones de ese cuarto. «Lavo mi ropa aparte y uso mascarilla, mantengo la distancia de seguridad y nada de besos ni abrazos con nadie. No sé si mi marido y mis hijos estarán contagiados. Mi marido, que es un pequeño empresario, quería empezar a trabajar el lunes. Le han pedido la prueba, pero aún no se la han hecho», comenta.

Liliana cree que a ella le va costar mucho vencer al coronavirus. «Yo ya debía estar curada porque llevo más de veinte días, pero a mí me va a pasar como a la ministra Irene Montero, que sigue dando positivo», señala. Esta vecina de la parroquia de Lérez hace hincapié en que ella sigue todas las precauciones y fue responsable, pero cree que su caso era bastante claro. «Seguro que hay casos más urgentes y lo entiendo, pero yo estoy harta de protocolos. Cómo se la van a hacer a mi marido si yo estuve con síntomas y tardaron diecisiete días en confirmarlo».

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