Cerca de 12.000 plazas hoteleras de la comarca se ponen en cuarentena

Uno de los hoteles de Pontevedra está preparado por si el Sergas lo necesitase


pontevedra / la voz

Los hoteles de Pontevedra y comarca se preparan para el peor escenario posible cuando era momento de dar el pistoletazo de salida a la temporada. Las más de dos mil plazas de la ciudad y las cerca de 12.000 camas en hoteles y pensiones de Sanxenxo, principal foco turístico de las Rías Baixas, han echado el cierre o lo harán en los próximos días. Algunos esperan a que salgan sus últimos clientes para cerrar sus puertas después de que el BOE del pasado 19 de marzo decretase que «el cierre se producirá en el momento en que el establecimiento no disponga de clientes a los que deba atender y en todo caso, en el plazo máximo de siete días naturales desde la entrada en vigor de la presente norma».

Este sábado la mayoría están cerrados y solo cuentan a puerta cerrada con personal de vigilancia, seguridad o mantenimiento, lo único permitido por el Gobierno. Todos esperan que a finales de mayo pueda reactivarse otra vez la actividad, aunque ninguno cree que la remontada sea tan fuerte como está siendo la caída. «Algunos establecimientos iban a abrir en el Día del Padre y el resto empezaban la temporada en Semana Santa, ahora tenemos la esperanza del verano, ahora todos están cerrados», explica Alfonso Martínez, presidente del Consorcio de Empresarios Turísticos de Sanxenxo (CETS), que por ahora no ha recibido ninguna instrucción sobre la posibilidad de que algún hotel del municipio se convierta en hospital de campaña. Sí ha pasado en Pontevedra. El responsable de Hostelería de Pontevedra, César Ballesteros, confirma que en la última reunión con el Sergas se ha establecido un hotel de la ciudad como punto de aislamiento en caso de que hiciese falta. «Hay uno asignado en Pontevedra y dos en Vigo por si hiciese falta, tienen que ser grandes, ser céntricos y estar preparados para entrar y empezar», confirma. Estos requisitos los cumple el Rías Bajas y el Galicia Palace, además del Parador. Todos están cerrados este sábado, salvo el Galicia Palace que prevé cerrar sus puertas mañana cuando despidan a sus últimos huéspedes.

A este céntrico hotel, el decreto le pilló en un momento de renovación de colchones para iniciar la campaña y con buena parte de sus habitaciones desmontadas. Los colchones no pudieron llegar y esperan acabar el trabajo cuando todo pase. Los profesionales piden que se apliquen las máximas restricciones posibles si eso puede suponer una aceleración de los procesos para iniciar antes la recuperación. «La idea que tenemos es salvar agosto, la lucha empezará a partir de mayo», comenta Ballesteros.

El Concello de Pontevedra, trabaja ya en las medidas para incentivar el sector después de que pasé el estado de alarma por el COVID-19. «Estamos muy preocupados, pero todo apunta a que cuando se reactive será el turismo nacional el motor principal», comenta la concejala de Promoción Económica, Yoya Blanco. Por el momento, los hoteles, albergues, pensiones, cámpings, y aparcamientos de caravanas tendrán que estar cerrados hasta que se levante un estado de alarma que tiene en jaque al sector.

La mayoría de camas de la ciudad son de viviendas de uso turístico

Los datos del Concello de Pontevedra apuntan a que la mayoría de los alojamientos corresponden ya a viviendas de uso turístico, es decir, a propiedades particulares que se alquilan de forma temporal. De las 136 que hay registradas, 28 se sitúan en el centro histórico, 95 en el resto de la ciudad y once en las parroquias. En total ofertan casi 650 plazas, algo menos de un tercio del total de camas hoteleras, que al igual que en los hoteles están parados por el decreto del pasado 19 de marzo.

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