Una autónoma confinada: «Vivo una pesadilla. Cada factura que llega me da ganas de gritar»

Ana Barcala PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Marisa Bugallo, estilista en Pontevedra, respalda la petición de la Federación de Comercio de líneas de ayuda para afrontar el alquiler de los bajos comerciales

20 mar 2020 . Actualizado a las 22:36 h.

Marisa Bugallo es estilista. Su salón de belleza está en el centro de Pontevedra y, al igual que cientos de profesionales en la ciudad, echó el cierre cuando el gobierno lo decretó. Desde entonces sigue las mismas pautas generales de confinamiento en su domicilio que cualquier otro ciudadano. Pero ella es autónoma. Y hoy comenzaron a llegar a su correo electrónico las facturas de los proveedores. Cientos de euros con plazo de abono que no sabe cómo afrontará porque su caja está vacía. Sin actividad no hay ingresos. «Me siento impotente. Esta situación me genera estrés. Me gustaría pedir a los departamentos de administración de las empresas que se tomen un descanso, que no nos agobien más. Ya habrá tiempo para facturar, para pensar cómo vamos a pagar y buscar soluciones. Nadie que no lo viva se puede imaginar la presión que supone recibir facturas en este momento».

Junto a las facturas de los proveedores, Marisa Bugallo, igual que el resto de los autónomos, sufre la presión del pago del alquiler. Quedan poco menos de 10 días para que venza el mes y hacer frente a los alquileres. De la vivienda particular y del bajo comercial. «Se hizo viral que un propietario condona el pago a una peluquera. Por desgracia es un caso aislado. En Pontevedra somos muchas las que no tenemos esa suerte». Sugiere a las organizaciones que representan al sector que soliciten la supensión de los alquileres para quienes no tienen su negocio abierto por causa de la crisis sanitaria. «Entiendo que los dueños de los locales y de los pisos necesiten esos ingresos, pero la caja de resistencia de un autónomo es mínima. Superamos una crisis no hace mucho tiempo, luego vino la subida del IVA, que muchas peluquerías no repercutimos en el ticket para evitar perder clientes. No tenemos un fondo que nos permita aguantar en esta situación y en la que va a venir. Una línea de ayudas debería ir en esa dirección, que la administración nos ayude liberándonos de ese gasto». Asegura que supondría un importante alivio psicológico.

Créditos blancos

La Federación de Comercio, Turismo y Mercados es consciente de la desesperación de miles de autónomos en la provincia y por ello solicita a los concellos la adoptación urgente de una serie de medidas que respalden a comerciantes y pequeños empresarios tras la crisis del COVID-19. La exención del pago de impuestos como el IBI o de tasas de servicios básicos como el auga o las terrazas son algunas de las medidas que la Federación Provincial, que preside Cándido Rial, hará llegar a los concellos de la provincia en los próximos días.

A mayores demandará a las administraciones locales, las más cercanas al pequeño tejido empresarial, la habilitación de líneas de crédito dotadas con cantidades que oscilen entre los 3.000 y los 5.000 euros que permitan a los comerciantes hacer frente a pagos urgentes a proveedores o asumir gastos corrientes como el suministro eléctrico. Sin intereses y a devolver en varios años. También reclaman ayudas para aquellas empresas que conserven la totalidad de los puestos de trabajo.

El pago del alquiler de los bajos comerciales es otra de las preocupaciones comunes para los comerciantes. «Hay que negociar con el propietario una moratoria», y necesitamos medidas y directrices claras en este sentido por parte del Gobierno de España, explica el secretario general de la Federación Provincial de Comercio, Enrique Núñez, quien sin embargo apunta a la urgencia de establecer líneas de ayuda que permitan a los pequeños empresarios asumir también este coste. «Estamos viendo en medios casos muy loables de propietarios que de forma voluntaria eximen del pago del alquiler a comerciantes. Lo más adecuado es establecer líneas de ayuda que no dejen lugar a dudas», apunta.

Solicitan a todas las administraciones que abonen las facturas que adeudan a las pequeñas empresas ya que las pymes necesitan liquidez y a la Xunta que agilice el pago del Bono Autónomo de 2019 y que resuelvan, lo antes posible, los de este 2020.