«En estos quince días, allá van 30.000 euros»

Bares, restaurantes, hoteles y empresas de organización de eventos de Pontevedra empiezan a calcular las pérdidas iniciales por el coronavirus. Algunas este fin de semana ya dejan de contratar a personal


pontevedra / la voz

La llamada a la responsabilidad que hizo la Xunta el jueves funcionó en el sector del ocio nocturno de Pontevedra y Sanxenxo de forma fulminante. Desde el jueves por la tarde, uno tras otro, numerosos locales empezaron a anunciar sus cierres temporales a cuenta del coronavirus. Y, conforme las horas iban pasando, también se fueron sumando algunos bares y taperías. Igualmente, las empresas de organización de eventos o los restaurantes que celebran banquetes contaban que los propios clientes ya llamaban en masa para cancelar todas las comidas y cenas. Había resignación y responsabilidad por parte de los empresarios afectados. Pero también una enorme preocupación por el presente y por el futuro a corto plazo. «En quince días, con todo lo que tengo ya cancelado, allá van 30.000 euros, esto es tremendo», decía Gustavo Sobral, del grupo Mochi.

Desde Mochi daban cuenta de una situación que invade a toda la hostelería. Explicaban que cancelaron todos los eventos de este fin de semana y el siguiente, desde comidas de jubilación de más de cien personas a cenas multitudinarias de asociaciones. Eso provocará que este fin de semana no trabajen ya unos veinte camareros que iban a prestar servicio en todos estos banquetes.

Algo similar cuentan desde el restaurante y hotel Loureiro de Bueu, otro clásico de la celebración de banquetes en la comarca. César Martínez, uno de los responsables del negocio, hablaba así ayer: «Pasamos de tener el hotel lleno con varios campeonatos deportivos a vacío durante dos fines de semana. Nosotros cerramos en enero porque le dimos vacaciones a todo el personal. Claramente, nos equivocamos, pero nadie sabía nada de esto entonces. Ahora, algunas empresas están aprovechando para dar vacaciones... pero nosotros eso ya lo hicimos. En fin, esto es un palo muy grande».

También al chef Iñaki Bretal, que tiene el restaurante Eirado da Leña, la tapería Loaira, la empresa Eirado Eventos y un local de restauración en Madrid se le venía ayer el mundo encima. Tenía claro que habría que acabar cerrando temporalmente todos los establecimientos, empezando por el de la capital madrileña, y reflexionaba: «Espero que o Goberno nos bote unha man porque senón isto é insostible. Oxalá non teñamos que tomar medidas drásticas, sobre todo co tema do persoal. Pero isto pinta totalmente negro».

Planteándose si cerrar ya o esperar a las indicaciones que fuese dando la Xunta estaba también ayer por la mañana el chef estrella Michelín Pepe Vieira, que señalaba: «Hay un montón de cancelaciones, claro que sí. Tendremos que ver cómo avanza todo pero supongo que acabaremos cerrando por prevención».

Mientras que los restaurantes ayer por la mañana todavía decidían qué hacer y todo iba más lento en cuanto a la suspensión de actividad, en el sector del ocio nocturno el anuncio de parálisis corría a la velocidad de la luz. En pocas horas, anunciaron el parón de su actividad establecimientos dela ciudad como Sala Karma. El Pequeño, Sala Jackson, Fetiche, Aranda, Banana, Il Divo, La Pomada, la cervecería El Bruc o El Toro. En la comarca, el mítico Buddha Sanxenxo ha sido uno de los que ha comunicado que, hasta nuevo aviso, permanecerá sin actividad. E, igualmente, se quedan por ahora sin su local de referencia para bailar centenares de mayores de toda la provincia, ya que la discoteca La Luna también fue de las primeras en anunciar que cerraba.

También cierra el cine

El sector relacionado con el ocio fue actuando a trompicones, según iban produciéndose acontecimientos. Galicine, la empresa que gestiona los cines de Pontevedra, anunció primero algunas medidas para sus salas, como la limitación de aforo. Pero, luego, tras declararse el estado de alarma, comunicó en su Facebook lo siguiente: «Os informamos de que, desde hoy [por ayer], nuestros cines permanecerán cerrados hasta nuevo aviso para garantizar vuestra seguridad y bienestar».

Pese a que parte de la hostelería respondió con contundencia a la alerta sanitaria por el COVID-19, ayer a media mañana había ambiente en los bares y las terrazas de la ciudad.

«Non paro de chorar»: el drama de la gran compañía de Pablo Méndez

  

Si hay una persona entusiasta y capaz de prender ilusión en los demás ese es Pablo Méndez, el responsable de una compañía de artistas de Pontevedra que lleva su mismo nombre y que desde hace tiempo triunfa por todo el mundo. Sin embargo, ayer Pablo Méndez se reconocía desolado: «Non paro de chorar», afirmaba. Luego, explicaba que la empresa va a intentar resistir, pero que el panorama pinta muy, muy complicado y que ya están tomando medidas bastante drásticas.

Méndez indica que les cancelaron todos los eventos desde hace ya unos días hasta dentro de cuatro meses. Ya no viajarán a París, Madrid o Zaragoza a distintas citas, como grandes congresos profesionales, y también les cancelaron las bodas y demás actos que tenían previsto llevar a cabo en Galicia. «Está todo suspendido ata dentro de catro ou cinco meses», indica Méndez.

Así, el empresario ve insostenible continuar como hasta ahora. La compañía tiene a seis personas en plantilla y cuenta con treinta artistas de forma bastante habitual. Todos ellos permanecen en casa, la firma se está planteando realizar un ERE e incluso negocia ya lo que ocurre con sus instalaciones, ya que es complicado mantenerlas sin obtener ingresos durante meses. Aún así, agarrándose a su condición de entusiasta, Méndez indicaba: «Pelexaremos para seguir adiante. É unha situación moi dura para todos, pero síntome apoiado polos traballadores».

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