Dos partidos en tres horas para no dejar colgado al Teucro

Remeseiro compaginó hace dos jornadas el equipo de Plata y Primera Nacional


La falta de rotaciones es una de las condenas más grandes del Teucro de este año. Y eso pone en jaque la organización de muchos de sus partidos, como ocurrió este mes de febrero, cuando Cristian Remeseiro tuvo que hacer doblete para no dejar incompletos al equipo de División de Honor Plata y al de Primera Nacional. Dos partidos de máxima exigencia con apenas tiempo para desconectar y mucho menos para llegar con margen de preparación, pero él, aunque reconoce que no es habitual, se lo toma con una filosofía espartana. «Estoy en un momento en el que tengo que aprender y seguir creciendo», explica el jugador.

Todo empezó ese viernes cuando Luis Montes lo citó para jugar el partido del sábado contra el Torrelavega. El partido del primer equipo empezaba a las 20.00 horas. Dos horas antes arrancaría el de Primera Nacional en A Cañiza. A Remeseiro le quedaban por delante dos horas de esfuerzo en la pista y una especie de yincana deportiva para llegar a ambos. «Salí sin ducharme de uno, hice la mochila a correr y para aquí disparado», dice ahora con tranquilidad.

El partido de A Cañiza no era trascendental, ya que el equipo está en la zona media de la tabla y el resultado no condicionaría nada, sin embargo, cada segundo con el primer equipo es a vida o muerte. «En el primer partido jugué bastante, luego algo menos, llegué cuando iban a 30 segundos, solo falté a la presentación. A mí esto no me supone ningún estrés, no estoy en un momento de elegir nada», comenta Remeseiro, que siempre que puede compagina los dos equipos, aunque nunca como esta jornada. Es algo habitual en el club para algunos jugadores como Roi Sierra, Prada o él mismo, pero siempre cuando hay 24 horas entre ambos. «Siempre que podemos, doblamos, pero nunca cuando son en la misma tarde», puntualiza el jugador que cumple su tercer año en las filas azules.

Debutó en Asobal

Con 19 años, entrena con el primer equipo después de haber debutado el año pasado con ellos en Asobal, un sueño por el que había peleado desde que era un niño. Ahora reconoce que les lastra la baja de Vicente Poveda en la primera línea, pero cree que el equipo dará un giro y volverá a la zona media alta de la tabla. Este fin de semana con el empate en Sarrià pudo haber iniciado ya la remontada. Salvó un punto de oro para empezar a olvidar el reguero de derrotas que acumulaban y que estaban mermando el ánimo. De esa jornada de doblete que hizo con el Teucro, Remeseiro salió muy enfadado. «Acabé bastante cabreado porque ves que pierdes el partido y en los entrenamientos hay una muy buena dinámica y no sale», lamenta el jugador, que este fin de semana viajó con Luis Montes a tierras catalanas, mientras el equipo de Primera Nacional caía en Lanzarote por 31-20 y encadena tres derrotas consecutivas.

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