El PP ya no rechaza la planta de compost, pero alerta de la extinción del contrato

Domínguez insiste en que se está «tirando dinero» con el alquiler de terrenos sin uso en A Canicouva, pero ya no ve mal la ubicación


Pontevedra / La voz

El PP de Pontevedra retomó ayer uno de los asuntos que más juego dieron en el anterior mandato: la intención del Concello de construir una planta de compostaje y el alquiler de terrenos a la comunidad de montes de A Canicouva para tal fin, por el que se han pagado ya cuatro anualidades a razón de 20.000 euros cada una sin que de momento la instalación esté ni siquiera proyectada.

Rafa Domínguez y Gerardo Pérez Puga comparecieron para reiterar que a su juicio el Concello está despilfarrando dinero con este alquiler sin uso. «Están tirando el dinero de los pontevedreses en lo que es una gestión ineficaz e irresponsable», insistió el portavoz municipal.

Sin embargo, en el discurso de ayer del PP hubo un más que evidente cambio de rumbo con respecto a posicionamiento no tan lejano. Por un lado, ya no se cuestiona tajantemente la idoneidad de que el Concello construya una planta de compostaje. «Nosotros no estamos en contra del compost, sino de la gestión que hace el gobierno local», afirmó Rafa Domínguez, que también señaló que «si el Concello quiere hacer la planta, puede hacerla, pero necesitamos saber conocer el proyecto y de momento no lo hay».

Y por otro lado, Domínguez considera ahora que los montes de A Canicouva «no son una mala ubicación» para una planta de tratamiento de residuos, contrariamente a lo que sostuvo el PP de Pontevedra hasta hace bien poco.

Pero existe otro problema añadido: el PP alertó ayer de que el contrato que formaron en diciembre del 2015 el Concello y la comunidad de montes de A Canicouva ya no tiene vigencia debido a la existencia de una cláusula en el mismo que especifica que si la planta no se construía en los cuatro años siguientes a la firma «quedará automáticamente extinguido». Ese plazo se cumplió el pasado 10 de diciembre, por lo que el PP sostiene que cumplidas -y pagadas- esas cuatro anualidades, el vínculo con los comuneros de A Canicouva ya no existe, y el Concello está obligado a devolver los terrenos tras pagar durante años por ellos.

Asamblea de comuneros

Desde el gobierno local se reconoció la existencia de esa cláusula, pero se restó trascendencia a la misma. Raimundo González Carballo (BNG) señaló que la comunidad de montes llevará el asunto a su próxima asamblea «e se eles piden renovar ou ampliar o contrato, así se fará». No está claro si cabría una prórroga o extensión del contrato, o si por el contrario será necesario convocar un nuevo concurso público para el alquiler de terrenos para la futura planta, al que podrían presentar ofertas otras comunidades de montes. Serán los servicios jurídicos del Concello los que tendrán que aclararlo.

Lo que sí dejaron claro tanto González Carballo como el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, es que la planta de compostaje se hará en el marco del nuevo contrato de gestión de residuos urbano. «O que seguro que é un despilfarro -señaló el regidor en respuesta a la critica económica del PP- é mandar o lixo a Sogama, que nos custa millóns».

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