La alcantarilla del río Gafos que escupe tristeza

Desde el 12 de noviembre, un sumidero ubicado en O Marco echa sin piedad restos de fecales al cauce. La situación tiene muy preocupados a los voluntarios de Vaipolorío


Pontevedra

El río Gafos de Pontevedra es un suertudo. Sí. Aunque sufra vertidos, aunque aparezca teñido de blanco de cuando en vez, aunque siga enterrado a su paso por parte de la ciudad, tiene mucha suerte. Porque no debe haber muchos cauces en el mundo con una guardia petroriana como el Gafos. Esa guardia la conforman los voluntarios de Vaipolorío, que siempre dan la alerta sobre lo que le pasa al cauce y que se ponen las botas y el mono de trabajo con frecuencia para limpiar las márgenes, retirar restos de temporales o mimar al río de muchas otras formas y maneras. El caso es que los miembros de Vaipolorío están enfadados y tristes. ¿Por qué? Por varias razones relacionadas con su querido rio. Pero la más poderosa es una simple alcantarilla

A saber. Desde el 12 de noviembre, los voluntarios de Vaipolorío asisten con tristeza al nauseabundo espectáculo que está dando una alcantarilla ubicada en O Marco (en la parroquia de Tomeza). Llueva o no, de cuando en vez, ese sumidero desborda de mala manera y empieza a escupir al cauce todo tipo de deshechos fecales, desde las propias cacas a papel y demás. Otras veces simplemente desborda espuma, como sucedió ayer, lunes. El caso es que Vaipolorío, como hace siempre que ocurre algún vertido, ha denunciado la situación. De hecho, ya llamado en media docena de ocasiones al 112 dando cuenta de lo que sucede con ese sumidero. Sin embargo, de momento, no se ha puesto freno a los vertidos. Y eso no lo llevan demasiado bien quienes defienden al río sobre todas las cosas: «É triste ver que segue botando así ese sumidoiro. Non se entende que non o arranxen», indicaba ayer un miembro de la directiva de Vaipolorío. 

Los voluntarios indican que desde noviembre hasta ahora se han producido al menos seis episodios de desbordamiento de la alcantarilla. Y reclaman que se arregle ya ese punto de vertido. Además, este problema en O Marco coincide en el tiempo también con una serie de vertidos que se están produciendo en la zona de Ponte Boleira y que, de cuando en vez, hacen que el Gafos baje teñido de blanco. Ocurrió hace pocos días. 

A mayores, últimamente, el río también tiene que lidiar con arrastres de tierra derivados de la obra de la A-57. En ese caso, los días más problemáticos son los de fuertes lluvias, que acaban trasladando el lodo al cauce. 

Aún así, Vaipolorío sigue ilusionado con que el Gafos tenga un futuro mejor. El principal objetivo es que algún día se le pueda quitar «o seu traxe de cemento». Así es como se refieren al hecho de que el río siga enterrado a su paso por Campolongo. Cabe recordar que el Concello de Pontevedra pidió un informe técnico hace unos meses para estudiar la viabilidad de desenterrar el cauce. 

 

Así es el Gafos que no se ve

Serxio Barral

La actividad organizada por Vaipolorío refuerza la idea del Concello de recuperar el cauce urbano del Gafos que ahora está tapado

Unas cuarenta personas participaron ayer en una expedición insólita en Pontevedra: recorrer a pie los algo más de 500 metros de cauce del río Gafos que discurren tapados, bajo una cubierta de hormigón en Campolongo, ajeno al discurrir de la ciudad en la superficie. Y ajeno, sobre todo, a la luz y a la vida.

La actividad estaba organizada por Vaipolorío y por la Asociación de Vecinos de Campolongo, y entre los asistentes estaba el concejal de Desenvolvemento Sostible, Iván Puentes (PSOE). Su presencia no es baladí, pues él mismo situó hace unas semanas la recuperación del Gafos y la eliminación de la cubierta como un «obxectivo prioritario» del Concello de Pontevedra para este mandato.

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