No hallan restos humanos en el pozo en el que buscaban a Sonia Iglesias

Dos unidades de la Policía de Subsuelo se desplazaron hasta Pontevedra desde Madrid alentados por una nueva pista


Pontevedra

Sin rastro de Sonia Iglesias. Ese es el resultado del nuevo operativo policial desplegado este miércoles en Pontevedra para tratar de dar con la pista de la mujer desaparecida en Pontevedra en agosto del año 2010. No han aparecido ni restos humanos ni ningún indicio que permita avanzar en la investigación que, sin embargo, continuará abierta.

En esta ocasión la policía desplegó un dispositivo en la parroquia pontevedresa de Marcón, donde se buscó a la joven dentro de un pozo. Hasta el lugar se desplazaron dos unidades de la Policía de Subsuelo desplazadas desde Madrid, así como agentes de la Policía Judicial y de la Brigada de Delitos Contra las Personas de la Comisaría General, que solicitaron el apoyo de los Bomberos de Pontevedra para achicar el agua del pozo, ya que las bombas que traían carecían de la potencia necesaria para vaciar el agua. Es al menos la tercera ocasión en la que esta unidad se desplaza hasta Pontevedra en el marco de esta operación, pues fue la misma que en 2018 inspeccionó detenidamente una finca de San Mauro propiedad de la familia de Julio Araújo, pareja sentimental de Sonia Iglesias y padre de su único hijo.

Durante varias horas, los agentes se centraron en vaciar el agua del pozo para posteriormente bajar en busca de pruebas o algún resto que pudiera esclarecer la desaparición de la pontevedresa Sonia Iglesias.

El desbroce de esta finca de unos 300 metros cuadrados, con motivo de las tareas de ejecución de la Ronda Este que une O Pino-Bora con el entorno de Montecelo, dejó al descubierto este pozo de escasas dimensiones, que agentes de la investigación no tenían localizado.

¿Por qué buscaron en este pozo? Estíbaliz Palma, comisaria provincial, confirmó que la investigación vincula la existencia de un pozo con la desaparición de la pontevedresa. Investigaron otros sobre los que había sospecha y el inspeccionado el miércoles responde a la necesidad de no dejar «ningún cabo suelto». De ahí que la aparición de este nuevo pozo de agua motivara el traslado de efectivos desde Madrid en busca de nuevos indicios.

No es la primera vez que, por sorpresa, se pone en marcha un operativo para tratar de encontrar los restos de Sonia Iglesias y cerrar un caso que sigue causando conmoción en la ciudad. De hecho, en febrero del 2018, un nutrido número de agentes se desplazó también hasta una propiedad vinculada con la familia de Julio Araújo. Las pesquisas se centraron entonces en el interior de este domicilio, donde se llegaron a realizar excavaciones, así como en una fosa séptica y en un pozo, actuaciones que se completaron con una serie de catas en las parcelas anexas en la vivienda. Pero todo fue en vano, porque no se topó el cuerpo ni ninguna pista sólida.

Aunque este nuevo intento policial parece no haber aportado algún dato sobre el paradero de Sonia Iglesias, la investigación sigue abierta.

Y es que tanto Estíbaliz Palma como la subdelegada del Gobierno, Maica Larriba, confirmaron ayer que aunque la causa está archivada judicialmente, la Fiscalía de Pontevedra y la Policía Nacional mantienen activa la investigación, dirigida de forma coordinada por una unidad especializada en Madrid y agentes en Pontevedra.

¿Qué ocurrió entre las 10.15 y las 11.45 horas del 18 de agosto del 2010?

L. P.

Julio respondió a una llamada en el teléfono fijo del domicilio familiar en torno a las once y media. Diez minutos después fue localizada la cartera de la pontevedresa en las inmediaciones del poblado de O Vao

¿Qué ocurrió entre las 10.15 y las 11.45 horas del 18 de agosto del 2010? Esta es la pregunta que está suponiendo todo un quebradero de cabeza para la Policía Nacional y la Fiscalía de Pontevedra, que hasta ayer evitaban aludir a la desaparición de la pontevedresa como un posible homicidio.

Es a las diez y cuarto de aquella mañana cuando se sitúa a Sonia Iglesias saliendo de una zapatería de Arzobispo Malvar y se le pierde la pista. Julio Araújo sostuvo que se subió a su coche, pero poco tiempo después se apeó para hacer unos recados antes de incorporase a su trabajo en Massimo Dutti. Si inicialmente apuntó que su expareja tomó esta decisión al encontrarse detenidos en un atasco, las cámaras de tráfico pusieron de manifiesto que la circulación era fluida en este punto del casco urbano. Entonces precisó que un camión o algo similar obstaculizaba la marcha.

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